Y por desgracia para nosotros, llegó el última día de nuestra escapada a Ámsterdam (de nuevo un ooohhhh). Tomábamos el vuelo de vuelta a Sevilla desde otra ciudad, Eindhoven, y por tanto teníamos que coger un bus que nos llevase hasta el propio aeropuerto por lo que sólo teníamos hasta las 17 de la tarde para aprovechar en la ciudad. ¡A ponerse en marcha!

Tras desayunar y hacer el check-out del alojamiento, pusimos rumbo bajo la lluvia en el mismo tranvía 5 del día anterior hacía la estación de Amsterdam Centraal (1). Ya que el bus de la tarde salía de al lado de esta, optamos por dejar las maletas durante todo el día en las consignas de la propia estación, las cuáles son muy fiables, tal como nos habíamos informado antes de ir.

Se pueden encontrar consignas pequeñas y grandes, por 7€ y 10,50€ al día respectivamente. Hay que tener mucho ojo al cerrar. Se deben de meter las maletas, cerrar la tapa de la consigna y posteriormente hacer el pago (sólo con tarjeta). Nos encontramos alguna abierta por cerrar después. Una vez cerrado, si se abren, se debe pagar de nuevo para cerrarlas.

Y una vez dejado el equipaje a buen resguardo nos dirigimos hacia la boca del metro, justo a la salida del edificio de la estación, para llegar hasta nuestra próxima parada: el estadio del Ajax: el Amsterdam Arena (2). Para llegar no hay más que tomar la línea M54 y bajarse en Bijlmer Arena.

Una vez allí basta con salir de la estación y seguir el camino que marcan una serie de edificios de colores (chulísimos) para entrar en el estadio por su entrada principal. Toda la zona está ocupada por tiendas comerciales. Yo ya estaba medio nervioso, como sabéis soy un fan incondicional del fútbol y  de visitar estadios allá donde voy. Marta no tanto (la pobre lo que tiene que aguantarme).

Este club es, sin lugar a dudas, el club más importante del país, con una gran historia en cuanto a patrimonio y títulos, con un emblema como Johan Cruyff. El tour lo reservamos a través de la página web del estadio (que no del club) por 14,50€ por persona. Los tours salen cada 45 minutos.

Una vez llegada la hora un empleado del club recoge en el hall de la entrada a las personas que compongan la visita y los guía a través del estadio. Tras visitar el vestuario visitante, y ver en la paredes a algunos ídolos que han pasado por el club como KluivertLuis Suárez o Ibrahimovic, llegamos hasta la zona de entrada al terreno de juego de los jugadores, donde pudimos ver rótulos en las paredes con las diferentes copas del club o presenciar la zona mixta con su característica publicidad a las espaldas.

¿Me concedes esta entrevista?

Ya sólo quedaba saltar al campo… ¡Que se escuche el himno de la Champions League!

 

Y esa primera impresión de ver un estadio nuevo. Un lugar espectacular, con capacidad para casi 55.000 espectadores, donde brilla especialmente la cantidad de colores que se juntan, el verde del césped, con el rojo, blanco, naranja o azul de los asientos.

Subimos un tramo de tribuna y nos adentraron a unas escaleras para llegar a la parte alta del estadio. Por el camino pudimos ver más fotos de grandes jugadores como Bergkamp, Litmanen, Huntelaar, Blind o Van der Sar.

Para continuar con la visita llegamos hasta el vestuario local, nada que ver con el visitante, mucho más espectacular, para motivar al equipo. Y de aquí a la sala de prensa, a sentirnos como el míster y hacer unas declaraciones. El estadio es una pasada en cuanto a infraestructura.

 

Amsterdam Arena (Amsterdam)

Y para finalizar el tour guiado, nos dejaron a nuestras anchas en una sala donde se encontraban los títulos ganados por el equipo a lo largo de los años, brillando con luz propias sus 4 copas de Europa. Asimismo también disponían de camisetas de los jugadores más emblemáticos que han dejado huella en el club.

Como no podía ser de otra forma, para poder salir del estadio, había que pasar por la tienda oficial del club, por si uno pica y se lleva a su casa algo de recuerdo. Yo me contuve, ganas no faltaron. Y Marta… contentísima que por fin había acabado el tour (jaja).

Tras tomar el camino de nuevo hasta la estación, cogimos el metro y nos fuimos para el centro de la ciudad. Desde allí nos dirigimos a VleminckX (3), otro lugar muy recomendado de… ¿adivináis? ¡Si, de patatas fritas! Una vez más, y como las demás que probamos en otros locales, espectaculares con mayonesa.

Nos quedaba tan poco tiempo que aprovechamos para irnos al Barrio Chino a comer algo, pasando por el Barrio Rojo, donde nos echamos algunas fotitos sujetando los años que había cumplido Marta, y los años que había cumplido yo meses antes, cuando ella me regaló el viaje. Vais a decir que no queda mona la foto con nuestros globos.

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El Barrio Rojo se encuentra lleno de coffeeshops, sin embargo, uno de los más chulos que encontramos fue The Bulldog (4), lleno de pinturas extravagantes por toda la fachada y según cuentan ellos mismos el primero de todos. The Bulldog es una cadena de coffees que se encuentran por toda la ciudad y uno de lo más visitados por los turistas. Sin embargo, si queréis fumar, yo os aconsejaría que buscarías alguno por una zona menos ajetreada, ya que además de mejores precios, podréis disfrutar de mayor tranquilidad y variedad. Es importante recordar que en estos locales no esta permitido servir alcohol. Y es que, como nos dijeron, es 1000 más difícil ver una pelea entre fumados que entre borrachos.

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Y como última parada de interés del día, y ya en el Barrio Chino, nos acercamos hasta el templo budista de He Hua (5). Uno de los templos budistas más grandes de Europa. Para nuestra desgracia se encontraba cerrado (solo cierran los lunes, ¡que puntería!), por lo que nos conformamos con apreciar su belleza desde el exterior e irnos a comer algo ligero al Wok to Walk, sitio de comida rápida ampliamente conocido de nuestros viajes y con el que dimos por concluido nuestro día en la ciudad. Para amantes de la comida china, nos aconsejaron el restaurante Bird, que se encuentra en la misma calle que el templo. A nosotros nos quedaba justo de tiempo.

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Y con toda la pena que puede dar dejar una escapada de 10, nos fuimos hasta la estación a coger las maletas y rumbo a la parada donde nos recogía el bus para llevarnos hasta el aeropuerto de Eindhoven (6). Cogimos el bus a través de la web de la empresa Terravisión (22,5 €/persona), sin embargo, la parada está muy mal indicada sin ninguna muestra del nombre de la empresa. Os dejo una foto de lugar, que se encuentra frente a la estación pasando el pequeño tramo de canal, justo al lado de una pequeña caseta, donde preguntamos para asegurarnos del lugar el día antes.

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Habíamos pasado unos días increíbles en la ciudad. Ámsterdam es un lugar digno de visitar, por todo lo que conlleva, la belleza de sus canales y las estampas que ofrece a cada esquina, su tolerancia tan particular o la oferta cultural y de ocio para todos los gustos.

A pesar de haber leído en muchos lugares que es una ciudad que se visita en dos o tres días, debemos de decir que no. A nosotros nos faltó mínimo un día más, ya que la cantidad de cosas por ver y disfrutar son muchísimas. Cuando lleguéis no os vais a querer ir en un mes.

¡Larga vida al cartucho de patatas fritas con mayonesa!

Ámsterdam. Febrero 2017. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Tour Barrio Rojo + Primera hamburguesa

Día 2: Llegada + Bloemenmarkt (Mercado de las Flores) + Freetour + Museo Van Gogh + Heineken Experience

Día 3: Zaanse Schans + Tarde de cervezas + FoodHallen