Levantarse sabiendo que vas a viajar, aunque sea madrugando a niveles insospechados, sigue siendo un momento mágico. Suena el despertador y todas las ilusiones que has ido capturando durante los meses anteriores explotan de momento en tu cabeza en un segundo, consciente de que ya a va a empezar tu nueva mini-vida de unos días.

Para poner rumbo a la capital alemana Marta y yo nos levantamos en Sevilla (donde hicimos noche debido a que el vuelo salía muy temprano y no había conexiones buenas desde Cádiz) alrededor de las 3.30 horas de la madrugada, para coger el bus nocturno al aeropuerto de la ciudad.

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Nuestro vuelo, nervios a flor de piel

A las 6.40 horas cogimos el vuelo, y alrededor de las 10.30 de la mañana aterrizamos en el aeropuerto de Berlín Schonefeld. Nada más aterrizar sentimos el frío que haría en nuestros días en la capital, alrededor de 5 a 10 grados, puro Otoño. Salimos del aeropuerto y nos pusimos en marcha en busca del tren que conecta en escasos 20-30 minutos con el centro de la ciudad, siendo esta la opción más rápida, aconsejable y económica para llegar. Os dejo un mapa con los puntos claves del día que fuimos recorriendo.

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Zona ampliada del aeropuerto Berlín-Schonefeld

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Centro de la ciudad. Día 1

El aeropuerto (1) es pequeño y basta con salir y seguir un camino bien señalizado que conecta con la estación (2), no tiene perdida ninguna. En la foto inferior podéis apreciar el camino y la estación al fondo. No más de 3 minutos andando.

Tras entrar en la estación, se aprecian una hilera de máquinas donde sacar tickets. Aquí viene el primer punto clave del viaje, ya que según los días que paséis en la ciudad os recomiendo uno u otro. Moverse en metro/tren por la ciudad es imprescindible, ya que las distancias son muy largas por lo que siempre tendremos que disponer de un billete para usar el servicio.

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Máquinas para sacar tickets de transporte

El metro/tren de Berlín se compone de líneas S-Bahn (S) y U-Bahn (U), que son a efecto práctico lo mismo y solo se diferencian por el nombre debido a que pertenecen a distintas compañías. Dentro de la ciudad existen tres zonas según nos vayamos alejando del centro, las zonas A, B y C. En cualquier caso el aeropuerto se encuentra en la zona C (el nuestro en particular en el sur) y a poco que queráis hacer una visita a Postdam o al campo de concentración de Sachsenhausen, que se encuentran también en esta zona, necesitaréis un billete ABC, que abarque las tres zonas, por lo que este tipo de billete será seguramente el que necesitéis. Dentro de estos billetes también está incluido el transporte para bus y tranvía.

En ningún caso sale rentable el billete sencillo ABC (3,30 €). Según la cantidad de personas que viajéis y el número de días tenéis varias opciones. El billete ABC valido para 7 días cuesta 37,20€, mientras que el mismo para un sólo día cuesta 7,60€. Esto quiere decir que si necesitáis coger transporte más de 4 días ya os sale rentable el de 7 días. Como dato curioso también existen tickets ABC para dos días, siendo más caros que comprando el de un solo día dos veces, así que descartado. Por otro lado podéis encontrar tickets para un día válido hasta 5 personas por 17,80€, por lo que bastaría con hacer el cálculo según el número de personas para ver que sale más rentable. [Precios de 2016]

Existen otro tipo de tickets, como la Berlin Welcome Card, que llevan consigo el transporte y el descuento a sitios especiales como museos o la Torre de Televisión de Berlín. Tenéis toda la información aqui. En nuestro caso no era lo más rentable, ya que con el carnet de estudiante de nuestra universidad de origen (aunque ya no seáis estudiantes llevaos la tarjeta si la conserváis) teníamos descuentos mayores.

Nosotros necesitábamos transporte durante 6 días por lo que nos decantamos por el billete ABC para 7 días. Es necesario validarlo, pero sólo una vez, y por la parte correspondiente. Ojo con esto ya que si algún revisor ve algo raro en el ticket la multa es inmediata.

En la estación rumbo al centro de la ciudad

De esta manera, y ya con nuestros billetes, pusimos rumbo a la ciudad. Este solo hace falta enseñarlo en caso de que lo pida el revisor (van de paisanos y son indetectables, a nosotros nos lo pidieron dos veces en los 6 días) ya que no hay tornos. Con un mapa del metro es suficiente para ver que transbordos son necesarios hacer, y su uso es muy sencillo. Como ejemplo nosotros tomamos el S9 hasta Ostkreuz, de ahí el S3 dirección Spandau donde nos bajamos en Warschauer Str. donde desde allí tomamos el U1 hasta su parada final en UhlandStraße (3), donde teníamos nuestro hotel. Os dejo de nuevo el mapa del metro para que podáis visualizar nuestro primer trayecto así como las tres zonas ABC, señaladas en la parte derecha. Es muy intuitivo.

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Nuestro primer trayecto

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Nuestra parada de metro cercana al hotel

Nuestro hotel, Seifert Berlin am Kurfürstendamm (4), estaba situado a 5 minutos andando de la parada de metro anteriormente mencionada. Como podéis ver en las fotos, nuestra habitación daba a la calle y todo estaba muy limpio. Asimismo el recepcionista, siempre con una sonrisa, nos ayudó en todo lo que pudo. Un placer acorde a nuestras necesidades. Hotel muy recomendable y bonito (265 €/total/5 noches).

Y tras dejar todo nuestro equipaje… ¡POR FIN A DISFRUTAR! Eso sí, eran las 13.00h de la tarde y teníamos un freetour cogido para las 14.00h, por lo que decidimos comer algo rápido en nuestro querido McDonalds (5), arriba de la parada de Zoologischer Garten, e ir ligero para el lugar de encuentro. Ya habría tiempo para salchichas y cervezas. Debo de decir que la hamburguesa, enorme, nos supo a gloria (15,78 €/total).

Por el camino ya nos encontramos con los típicos osos pintados con formas extrañas y motivos de la ciudad, que se encuentran repartidos por todo Berlín. El oso aparece en la bandera de la ciudad.

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Típicos osos de Berlín

Amada mía, princesa de un cuento infinito

Se nos hizo tarde, y al más puro estilo Berlín Express nos fuimos corriendo hasta la Puerta de Brandenburgo (6) tras coger el metro en la parada anteriormente mencionada, donde teníamos el punto de reunión del freetour de la ciudad, con la empresa Sandeman.

Marta, que nunca la había visto, se enamoró instantáneamente de la Puerta, muy bonita a aquella hora con el sol detrás, algo no muy típico en Berlín en estas fechas, y es que el tiempo era buenísimo (excepto por el frío). La estampa es inmejorable, empezábamos a meternos en las entrañas de la ciudad.

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Una postal preciosa

El freetour iba a prolongarse unas tres horas, recorriendo a pie algunos de los puntos más turísticos y destacados de la ciudad, cargada de historia. El tour iba a hacerse muy ameno gracias a nuestro guía, Adrián, que detalló todo muy bien y respondió a todas nuestras dudas.

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A la izquierda el Reichstag (Parlamento Alemán) y a la derecha la Puerta de Brandenburgo

Tras una breve descripción de la historia de la ciudad y la Puerta de Brandenburgo, pusimos rumbo hasta el siguiente punto del tour: el Monumento al Holocausto (7). Este monumento compuesto por 2711 bloques de hormigón esta construido en memoria de los judíos asesinados en Europa durante la II Guerra Mundial. Es en sí un laberinto y cada persona que se adentra en él experimenta sensaciones diferentes. En mi opinión el monumento es una delicia y aconsejo su visita de noche, cuando la ciudad esta en calma.

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El Monumento al Holocausto a mi espalda. ¿Qué guapetón salgo, no?

Justo cruzando el monumento se encuentra un aparcamiento de coches con algunos árboles que podría pasar totalmente inadvertido, pero que históricamente tiene mucho que decir. Y es que en este lugar se encontraba el Bunker de Hitler (8), en el cual pasó sus últimos días y se suicidó en 1945 al final de la guerra. Hoy en día ya no queda nada de este lugar, sólo el recuerdo de un lugar que consumó odio y vergüenza.

 

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Bajo este lugar se encontraba el Bunker de Hitler, una mancha en el pasado

Todo el tour (o casi todo) tiene lugar en la antigua parte soviética, por lo que empezamos a vislumbrar al muñeco Ampelmann en los semáforos característicos de esta zona. Estos muñequitos tienen su origen en los años 60 como un plan para llevar a cabo una renovación de los semáforos. Hoy en día es todo un icono de Berlin, con tiendas por toda la ciudad (un pionero, al unificarse Alemania, registro la marca y ahora se forra gracias a él), y aunque antiguamente solo existían en la parte de la República Democrática Alemana (RDA), hoy en día pueden verse semáforos de con este hombrecillo por toda la ciudad.

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Ampelmann

Nuestro camino con el guía siguió recorriendo otros edificios míticos de la ciudad, como el actual Ministerio Federal de Finanzas de Alemania, único edifico que se mantiene en pie que fuera construido en época de la Alemania Nazi, en la calle Wilhelmstraße 97 (9).

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Un edificio con historia

Siguiendo la calle llegábamos a la Topografía del Terror, exposición fotográfica sobre la II Guerra Mundial dónde iríamos dos días después y ya os contaré. Justo a la espalda teníamos un globo aerostático (10) con forma de globo terráqueo y la inscripción«Die Welt» (el mundo), el cual funciona como atracción turística para poder ver Berlín desde las alturas. A nosotros no nos interesó demasiado, pero seguro que a alguna persona la chifla la idea. En el mismo lugar (es una especia de plazoleta) se pueden ver expuestos en la calle algunos Trabant, coche símbolo de la RDA, y otro más del Berlín actual.

Llegamos hasta el famosísimo Checkpoint Charlie (11), uno de los pasos fronterizos más famosos en el Muro de Berlín, y que hoy día se encuentra como atracción turística. Hay dos fotos expuestas con los dos últimos soldados que estuvieron montando guardia en ese paso, uno por cada lado. También es posible realizarse una foto con dos soldados vestidos para la ocasión a cambio de unos eurillos.

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Checkpoint Charlie

Para ir terminando el tour llegamos hasta Gendarmenmarkt (12), plazoleta famosa por tener dos iglesias gemelas, enfrentadas entre sí, una es la iglesia francesa y la otra, la alemana. En medio de ambas se encuentra el edificio de la Orquesta Sinfónica de Berlín. Es uno de los lugares más bonitos de la ciudad.

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Una de las Iglesias gemelas

Como punto final del tour llegamos hasta Bebelplatz (13), lugar donde tuvo la famosa quema de libros de 1933 por parte del partido Nazi, en un claro ejemplo de que el pueblo no debe saber más de la cuenta para no crear problemas al Gobierno. En el suelo, en un lateral, se pueden ver como recordatorio una cristalera que deja ver estanterías totalmente vacías. En la plazoleta se encuentra la Facultad de Derecho y la Catedral de Santa Eduvigis, la iglesia católica romana más antigua de la ciudad. Tras pagar con la voluntad los servicios del guía, seguimos nuestro camino, ya de noche, y es que sobre las 17.00 de la tarde el sol ya se había ido. ¡Qué de cosas por asimilar!

Esta última plazoleta conecta directamente con una de las avenidas principales de la ciudad, Under den Linden, por la cual seguimos nuestro recorrido para dar, en primer lugar, con la Nueva Guardia (14), construida en 1918 para conmemorar la derrota sobre las tropas napoleónicas y celebrar la liberación de Berlín, donde en su interior se puede apreciar la famosa escultura de la madre con el hijo en brazos, y posteriormente con la gran Catedral (15), chulísima iluminada a esas horas y que ya tendríamos tiempo de visitar por dentro y subir a su cúpula en días venideros.

Berliner Dom (Catedral de Berlín), con la Torre de Radio a su espalda

Siguiendo un poco más la avenida Unter Den Linden llegamos hasta el hotel Radisson Blue (16), que guarda algo muy curioso en su interior, un enorme acuario que es una auténtica chulada y sitio en el cual merece la pena entrar un minuto para visualizarlo. Desde luego impresiona, es algo que no te esperas.

Y siguiendo aún un poco más, llegamos a un Biergarten (literalmente jardín de cerveza) que teníamos entre nuestras prioridades, Hofbrau Munchen (17), para bebernos las primeras cervezas. Los Biergarten son lugares típicos de Alemania donde la gente se sienta en una misma mesa, aunque sean desconocidos, para comer y beber juntos productos como la salchicha y la cerveza. Sin ir más lejos, estuvimos sentados justo al lado de una pareja de canadienses, simpatiquísimos, con los cuales intercambiamos el hacernos fotos y alguna que otra conversación. Así da gusto.

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Hofbrau Berlin

Por dentro era enorme, con muchas mesas y gente comiendo y riendo, aunque fuera también tenían un lugar habilitado para mesas que debe de ser todo un gozo en verano. Cuando entramos incluso había un grupo de música típico alemán amenizando la velada.

Hofbrau Berlin

Como aún era temprano para cenar, tan sólo picamos dos salchichas de Munich de ternera y cerdo con un pretzel (pan típico en forma de lazo) y salsa de mostaza junto a una cerveza para cada uno de la marca que regenta el local, la Hofbrau Munchen (14,90 €/total). Todo espectacular. Os dejo algunos fotos para que veáis la carta de cervezas y como era el lugar.

Y con ese regustito tan bueno dejamos el local para marchar a uno de los centros de la ciudad, que estaba justo al lado, Alexander Platz (18). En este lugar se encuentra la monumental Torre de Radio de Berlín (en el que hay un restaurante y puede ser visitada, aunque aconsejo reservar algún mes antes del viaje) levantada en 1969 por la RDA y que aún hoy es uno de los edificios más altos de Europa. En la misma plaza también se encuentra el Reloj Mundial, que señala la hora de todas las ciudades del mundo.

Para los compradores más impulsivos decir que se pueden encontrar en la misma tiendas como Primark, Saturn (una especie de MediaMarkt alemán, enorme), Galerías Kaufhof (algo así como el Corte Inglés alemán) y varios restaurantes de comida rápida bajo el amparo de la estación. Es una zona muy animada.

Y por si aún no teníais constancia de ello, en Berlín te piden dinero para entrar en cualquier servicio, incluso en algunos restaurantes en los cuales has comido. Es todo una pasada pues generalmente son 50 céntimos hacer uso de ellos, aprovechándose del turista. Veo bien que se pueda dejar un propina si se desea para agradecer la limpieza de la persona que se ocupa, pero obligar a pagar por una necesidad humana me parece una locura. El primer ejemplo de esto lo vivimos Marta y yo en el Burger King de esta plaza. ¿Robo a mano armada con escobilla de váter?

Tras recorrer un poco el lugar pusimos marcha hacia la cena: el Mustafa´s Gemuse Kebap (19), en la parada de Mehringdamm de la línea U6, un lugar muy frecuentado y recomendado que no es más que un pequeño puesto en mitad de la calle en el que se forman colas de hasta 1 hora, como en nuestro caso, aunque el manjar bien merece la pena: enormes kebabs.

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Mustafa´s Gemuse Kebap

Esta justo al salir del metro y para amenizar la espera recomiendo comprar algunas cervezas en un local que hay justo frente por frente. La Berliner Kindl es la cerveza típica de la zona, así que esta puede ser una muy buena opción si aún no la habéis probado. Hay muchos puestos en el que comprar alguna cerveza o bebida por la ciudad, con precios populares a todas horas, por lo que muchas veces podéis comprar la bebida en estos lugares para ahorraros algo de dinero.

Por si aún no lo sabíais, el kebab como lo conocemos hoy en día surgió en la ciudad, por lo que es considerado una comida típica y que hay comer si se viaja allí. Este puesto callejero es uno de lo más recomendados en cualquier guía, blog o foro. Siendo honesto, y tan sólo es una opinión personal, a mí no me pareció gran cosa, aunque por supuesto estaba rico como cualquier otro kebab, pues es imposible que este manjar este malo de alguna manera. Sin embargo, si eres amante de esta comida turca no dudes en ir hasta allí y hacerte tu propia opinión. Los kebabs que pedimos fueron 3,20€/cada uno, baratísimos.

Mustafa´s Gemuse Kebap

Tras un día tan largo y con la barriga llena, pusimos rumbo a nuestro hotel para descansar. Berlín es una ciudad que puede parecer fría a primera vista, pero que sin duda, conforme se va conociendo con el paso de los días, terminará por enamorar a cualquiera. A mi ya me pasó en su día y este viaje volverá a corroborar la experiencia en Marta. Es una ciudad que te atrapa poco a poco…

¡Hasta mañana!

Berlín. Noviembre 2016. Organización y planificación

Día 2: Campo de concentración de Sachsenhausen + East Side Gallery + Partido Bundesliga en Olympia Stadium

Día 3: Tiergarten + Reichstag + Topografía del Terror + Postdamer Platz

Día 4: Barrío Judío + Catedral + Barrio Nikolaiviertel + Mercadillo Mauer Park

Día 5 – 6: Berlín subterráneo + Isla de los Museos + Barrio Kreuzberg + Vuelta a la realidad