Berlín es una ciudad que se caracteriza por barrios cosmopolitas y diferenciados, por mercadillos callejeros con productos de segunda mano variopintos, y por supuesto, por una comida tan propia como el codillo o la salchicha acompañados de una cerveza enorme. En este nuevo día íbamos a comprobar toda estas características. ¡Tocaba mucha caminata!

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Puntos importantes del día

Nuestro primer punto del día nos llevaría hasta Scheunenviertel, el Barrio Judío de Berlín. Para llegar hasta allí tomamos el metro hasta Orienburger Tor, que nos dejaba en una de las calles principales del barrio: Oranienburger Straße. Desde allí pudimos ver, al principio de la misma, Tacheles (1), la casa okupa por excelencia durante muchos años en la ciudad, siendo un espacio cultural alternativo muy conocido. Desgraciadamente cerró sus puertas en 2012 y está a la espera de que pase a mejor vida el edificio y se convierta en un hotel. Una sombra de lo que fue.

El nombre del barrio tiene su fundamento en los años anteriores a la II Guerra Mundial, donde muchísimos judíos vivían en él. Actualmente el barrio es mucho más cosmopolita y nada tiene que ver con aquel que fue. Bajando la calle encontramos una gran muestra, la Nueva Sinagoga (2), uno de los templos más grandes de Alemania, restaurado en 1995 y que hoy día es un Centro de Información Judío y un museo/exposición sobre los judíos berlineses. Resalta su gran cúpula dorada, visible desde muchos puntos altos de la ciudad.

El barrio tiene como punto negro de su particular historia «La noche de los cristales rotos», ocurrida en la madrugada del 9 al 10 de Noviembre de 1938, en la cual se llevo a cabo una serie de ataques a los judíos del barrio por parte de los Nazis.

Siguiendo nuestro recorrido llegamos hasta Rosenthaler Straße, conocida por sus famosos patios interiores ubicados alrededor de la calle. El primero en el que nos adentramos fue un pequeño callejón conocido como Dead Chicken Alley (3), un lugar único, con una estética rompedora, de lo que más nos impresionó en todo el viaje.

Dead Chicken Alley

Este callejón es una obra en sí misma con graffitis, carteles y arte callejero por todos sus muros y recovecos que se van actualizando mediante donaciones de artistas. Se encuentra en la esquina del Cafe Cinema. En su interior se pueden encontrar dos bares, una galería de arte y un centro dedicado a la figura de Ana Frank. Os recomiendo la visita a este lugar antes del atardecer, dejándose llevar por un lugar único y una cerveza bien fría.

A mi espalda una obra realizada en exclusiva con cinta americana

Saliendo de nuevo a la calle principal y avanzando un poco se llega hasta Hackeschen Höfe (4), un pequeño laberinto de galerías y patios interiores conectados a través de pequeños túneles bajo los edificios que los rodean.

Este lugar, con más de un siglo de vida, cuenta con más de 40 locales con teatros, bares, galerías, centros culturales y tiendas de todo tipo. Al ir un domingo por la mañana, aunque tuvimos una gran tranquilidad, todo se encontraba cerrado, aún así disfrutamos muchísimo de todos sus patios.

Aunque a horas tempranas el barrio cuenta con una gran calma, es una zona muy animada, con muchísimos bares, donde el ambiente nocturno es genial. Nuestro último punto fue una de sus zonas más concurridas, Hackescher Markt (5), una plaza donde resaltan los ladrillos rojos de la estación de S-Bahn del lugar.

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Hackescher Markt

Y con el buen sabor de boca nos dirigimos a pie rumbo sur a la Catedral de Berlín (6), que quedaba a escasos 5 minutos del barrio. La Catedral de Berlín o Berliner Dom, es el templo religioso más importante de la ciudad, construido a finales del siglo XIX, destruido parcialmente durante la II Guerra Mundial y reconstruida durante el último cuarto del siglo pasado.

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Berliner Dom, con vistas desde la periferia del Barrio Judío

La entrada al templo cuesta 7€, aunque cuando llegamos había culto y sólo pudimos acceder a la cripta y a su parte superior con precio reducido de 5€. Os dejo la web para que podáis ver los diferentes horarios de visita. Fue una pena no poder visitarlo por completo, pero a falta de más tiempo decidimos hacerlo de esta manera.

Las criptas son uno esos lugares que nunca defraudan, y esta vez no fue menos, con impresionantes ataúdes por toda la sala. Todavía recordamos la impresionante cámara de huesos de la cripta de la Iglesia de San Francisco en Oporto.

Los recovecos de la misma nos dejaron un poco fríos comparada con otras impresionantes construcciones religiosas, sin embargo desde su cúpula se obtienen unas vistas geniales de toda la ciudad. Por cierto, hasta dentro del recinto hay que pagar 50 céntimos por ir al baño… nos pareció ya del todo ridículo.

Desde su exterior, en la zona verde que se encuentra delante, la fachada luce espléndida y verdaderamente impresiona. La foto, con la torre de televisión al fondo, es una de la más típicas que cualquier turista se lleva a casa.

Frente al templo estuvimos bicheando un rato en el Berlin Art Market (7), un mercadillo callejero que tiene lugar los sábados y domingos de 11 a 17 horas. Si queréis souvenirs o algún tipo de pintura de la ciudad, este es vuestro sitio.

Cruzando la avenida llegamos hasta Marx-Engels-Forum (8), un parque público con una gran estatua muy fotografiada de Engels y Marx, los fundadores de la ideología comunista que profesaba el régimen de la RDA. Al lado de ellos parecía un niño pidiendo dinero para golosinas.

Papi, Papi, ¿me compras chuches?

Antes de irnos a comer, tuvimos un percance por culpa de tanta caminata: ¡la bota de Marta pasó a mejor vida! Su cara lo dice todo. Tuvimos que volver al hotel para que pudiera ponerse otras, parecía Chiquito de la Calzada andando. No puedorl, no puedorl.

Que estilazo con su bota rota…

Para almorzar nos pegamos todo un festín berlinés, en un lugar inmejorable, el Zur Gerichtslaube (9), en pleno Nikolaiviertel, uno de los barrios más acogedores y pintorecos de la ciudad. Para reservar debéis llamar al número que aparece en su web, totalmente en español y donde cuentan la historia del restaurante, uno de lo más antiguos de todo Berlín.

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El interior del mismo es bastante pequeño, pero muy bonito y acogedor, con una luz tenue que lo hace perfecto para una velada espectacular. Nos decidimos por la especialidades berlinesas, codillo de cerdo, la gran salchicha asada y dos cervezas caseras realizadas especialmente para el lugar y que sirven natural (34,60€/total). Fue una comida de 10.

Comida típica berlinesa: Codillo, salchicha, cerveza y buena compañía

Como postre teníamos una tranquila vuelta por Nikolaiviertel, el barrio residencial más antiguo de la ciudad, que data de época medieval, en el que encontramos una gran tranquilidad y muchas tiendecitas artesanales. Este pequeño barrio a la orilla del río Spree te transporta a un lugar lejos de Berlín, pues parece un trozito de otra ciudad.

Iglesia de San Nicolás

El nombre del barrio viene de la Iglesia que se encuentra en el centro del mismo, la Iglesia de Nicolás. Otros lugares de interés son el Ephraim-Palais, un palacio rococó conocido por muchos berlineses como la «esquina más bonita de Berlín», la tienda de osos de peluches Teddy´s (con precios estratosféricos por ellos) o la estatua de San Jorge.

La tarde la íbamos a pasar con otra actividad típica berlinesa: los mercados callejeros. En concreto nos íbamos al Mercadillo de Mauerpark (10), llegando a través de la parada de Bernauer St. de la línea U8 de metro.

El parque donde se encuentra el mercadillo

En este mercadillo, que tiene lugar los domingos durante todo el día hasta el atardecer, se caracteriza por poder encontrar prácticamente cualquier cosa: desde vinilos y vhs, cosas de menaje, ropa, antigüedades, playmobils y un largo etcétera de cosas estrafalarias.

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Como ejemplo de lo que es el lugar, llegamos alrededor de un puesto que vendía ropa de segunda mano que al llegar la hora de ir cerrando su propietario empezó a gritar que no vendía nada más, que todo lo que tenía allí era gratis. Todo el mundo empezó a llevarse ropa, incluso Marta se hizo con una camisa muy chula, y es que a ella no se le escapa una.

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Que cada uno saque las conclusiones que quiera…

Asimismo, en los alrededores del mercadillo, músicos y grupos independientes muestran sus temas al aire libre, por lo que no todo va a ser comprar. En el mercadillo también es posible encontrar todo tipo de comidas. Sin duda es un lugar genial para familiarizarse con la vida berlinesa, y el mercadillo de referencia si visitáis Berlín.

Sin casi darnos cuenta se nos hizo de noche, por lo que aprovechamos para acercanos a un Biergarten cercano. Sin embargo por el camino, en Oderberger Strasse 47, encontramos una tienda de segunda mano, Paul´s Boutique (11), que nos pareció muy curiosa, con muchísimas camisetas de fútbol, muñecos antiquísimos y sobre todo, una colección enorme de deportivas adidas, converse o vans de segunda mano apiladas en montañas de estanterías.

Podemos asegurar que no olía a pie en el lugar

Para reponer fuerzas llegamos hasta Prater Garten (12), uno de los Biergarten más conocidos de la ciudad. Nos tomamos algunas cervezas de trigo (4,50€/0,5 l), llamadas en alemán Weissbier y que a mi me vuelven loco. El lugar en sí merece muchísimo la pena, con un trato genial y un ambiente acogedor. Aunque no llegamos a comer nada, todo tenía bastante buena pinta.

Sin embargo, la gran atracción de este sitio tiene lugar en verano, ya que cuentan con un jardín enorme donde ponen mesas de madera, y lo hace visita obligada para todos aquellos que viajen en esas fechas. Podéis reservar a través de su web.

Para terminar la jornada, pasamos por el Monumento al Holocausto y la Puerta de Brandenburgo (13), que quedan muy cerquitas entre sí, y que merece muchísimo la pena visitar de noche, cuando el ajetreo es mínimo y se contempla todo el esplendor de esta última con una iluminación que resalta su belleza. De igual manera es todo un gustazo perderse entre los bloques de hormigón del monumento en memoria de los judíos, y es que uno siente algo especial en un lugar así cuando la oscuridad y el silencio se apoderan del lugar (no tiene nada que ver las cervezas que nos habíamos tomado, I promise you).

Al día siguiente, nuestro último de la escapada (carita de pena con labio de abajo resaltando), visitaríamos un búnker de la II Guerra Mundial, una tienda que los amantes del chocolate no se pueden perder, tienda de ropa al peso y por supuesto…

¡Tomaríamos más cervezas! ¡Sehr gut!

Berlín. Noviembre 2016. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Freetour + Biergarten + Vuelta nocturna

Día 2: Campo de concentración de Sachsenhausen + East Side Gallery + Partido Bundesliga en Olympia Stadium

Día 3: Tiergarten + Reichstag + Topografía del Terror + Postdamer Platz

Día 5 – 6: Berlín subterráneo + Isla de los Museos + Barrio Kreuzberg + Vuelta a la realidad