¡Cinco días ya en la ciudad! Parece increíble como pasa el tiempo cuando estamos de vacaciones o haciendo algo que nos encanta. El último día íbamos a aprovecharlo de nuevo al máximo, como no podía ser menos, y es que Berlín no da un minuto de tregua.

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Puntos de interés del día 5

Tras el café reactivador de almas, tomamos rumbo hasta Gesundbrunnen, parada de metro de la línea U8. Saliendo de la estación, a la izquierda, nos esperaba Berliner Unterwelten E.V. (1), una sociedad para la investigación y documentación de estructuras subterráneas que ofrece a sus visitantes tours subterráneos guiados para conocer la historia de la ciudad desde sus entrañas.

Lugar para la venta de entradas, aún con poca gente cuando llegamos.

La sociedad ofrece cuatro tours diferentes, con diferentes trozos de historia, y podéis consultar tanto horarios como características a través de su página web, disponible en castellano. Nosotros nos decantamos por el tour número 1, «Mundos en tinieblas», que tiene lugar en un refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial, totalmente conservado debido a «su perdida en el tiempo».

Imagen promocional que ofrece la web del tour 1

El gran problema de este tipo de tours, es que no es posible reservarlos, si no que hay que ir con tiempo y adquirirlos el mismo día a la hora de apertura de las taquillas (en la página web podéis ver el horario en función de la época), ya que se forman grandes colas. Nosotros llegamos casi una hora antes de que abrieran, y no tuvimos problema en conseguirlas. Fuimos el lunes ya que este día ofrecían doble visita y si no entrabamos en la primera teníamos la segunda como alternativa.

No exageramos si decimos que la experiencia nos pareció espectacular, y debe de ser uno de los imprescindibles si os interesa este tipo de visitas. El tour fue espléndido, lleno de curiosidades, aunque por desgracia no es posible tomar fotos del lugar. Nos quedamos con ganas de haber realizado algún tour más. No os contaré nada más, y es que merece la pena descubrirlo por uno mismo.

Después de los 90 minutos del tour, y tras acostumbrarnos de nuevo al aire fresco y la claridad, aprovechamos para entrar en Kaufland, que quedaba a la espalda de las taquillas, una cadena alemana de supermercados que posee absolutamente de todo. Aprovechamos para comprar chocolate para casa, con las tabletas Ritz como estrella. A mi me apasionan sobre manera las copas de vainilla, algo que he intentado encontrar mil veces en España y es imposible.

Con las compras chocolateras en la mochila, tomamos el metro y llegamos hasta la megaconocida Isla de los Museos (2), una pequeña isleta en el centro de la ciudad en la que se encuentran los museos más conocidos: el Museo del Pérgamo, el Museo Bode, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Viejo.

Según los museos que queráis visitar tenéis la Museumpass, disponible en oficinas de turismo o en incluso en algunos museos, y permite, por 29€ (o 14,50€ precio reducido según condiciones), visitar todos los museos de la isla, así como muchísimos otros de la ciudad, en un plazo de 72 horas. Por ejemplo, incluye, el Museo Alemán de la Tecnología, que visite años atrás, y me pareció muy interesante. Igualmente, si optasteis por la Berliner Welcome Card, tenéis descuento en la mayoría de ellos.

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Museo Nuevo

Nosotros, por falta de tiempo, íbamos a visitar el Museo del Pérgamo y el Museo Nuevo, sin Museumpass, ya que con el carnet de estudiante que llevábamos nos salían las entradas de 12€ cada una a 6€ (los dos museos 12€ en total), por tanto más rentable que  con esta. Sin embargo, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando llegamos a la isla y al comprar las entradas en una pequeña taquilla que se encuentra en el centro de la misma nos topamos con la certeza que el primero de ellos se encontraba cerrado ese día por reformas. Una pena. Yo estuve hace unos años y es un imprescindible. No tuvimos otra que visitar solo el segundo.

El Museo Nuevo, destruido durante la II Guerra Mundial (¿os suena este dato?) y reabierto en 2009, es un museo espléndido, que consta de 4 plantas con exposiciones de Egipto y de Prehistoria y Protohistoria. La entrada incluye guardarropa y una audio guía que hace que la experiencia sea bastante positiva.

Como principales atractivos del Museo Nuevo se encuentran el Busto de Nefertiti, una obra maestra del arte egipcio y el Sombrero Dorado, que data de 1000 a.C., y es un sombrero astronómico ceremonial. De igual manera, la parte prehistórica también nos encantó. La visita nos llevo casi dos horas y se pueden realizar fotografías en casi todo el recinto. Y es que la capital germana es todo un ejemplo de como dar a conocer y fomentar este tipo de actividades, con precios que no son abusivos y una gran información y calidad en sus museos.

La visita al museo, que disfruté especialmente, nos abrió el apetito, así que aprovechamos para acercarnos a pie una vez más hasta la cercana Alexander Platz (3), donde aprovechamos para sacar alguna fotillo con tranquilidad y comimos algo en el socorrido Kentucky Fried Chicken (14€).

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El Reloj Mundial con la Torre de Televisión a su espalda

La tarde la íbamos a aprovechar perdiéndonos un poco por los alrededores. De esta manera llegamos hasta Gendarmenmarkt, plaza donde se encuentran las famosas Iglesias Gemelas que ya vimos durante el tour del primer día. En una esquina de la plaza, en la parte de la Iglesia Alemana, se encuentra una tienda que hace las delicias de cualquier amante del chocolate, Rausch Schokoladenhaus (4).

La tienda posee una cantidad inmensa de tipos y formas de chocolate. A Marta le faltó quedarse a dormir, estaba embobada. A través de su página web incluso se pueden hacer pedidos a todos los lugares, además de poder encontrar curiosidades y el horario de la misma.

La gran atracción del lugar son las recreaciones de elementos famosos a escala en chocolate, como pueden ser el edificio del Reichstag, la Puerta de Brandenburgo, la Torre de Televisión, el Titanic o el modelo de avión comercial A380 de Airbus. Una pasada.

De igual manera, tienen una segunda planta a modo de cafetería, donde por supuesto aprovechamos para tomarnos algo y combatir el frío exterior, pidiendo dos chocolates calientes buenísimos (9,90€/total). Estaban montando el árbol de Navidad, por lo que la estampa no podía ser más encantadora.

Con el paladar azucarado tomamos el metro hasta la parada de metro U6/U7 Mehringdamm (a la salida tenéis el Mustafa´s Gemuse Kebap y el Curry 36), o es lo que es lo mismo, íbamos a adentrarnos a la «Pequeña Estambul»: el Barrio de Kreuzberg, un vecindario donde la mayor parte de sus vecinos son extranjeros, y en su mayoría turcos, de ahí el sobrenombre del mismo.

Aunque en los años anteriores a la caída del muro llego a ser un barrio marginal lleno de problemas, hoy en día es uno de los más diversificados y conocidos. Ya que era de noche y no teníamos mucho tiempo para verlo en profundidad simplemente nos dirigimos a una de sus calles principales a «beber» un poco de sus comercios y ambiente, Bergmannstrasse.

La tienda Colours, de ropa al peso

Pasamos por comercios de lo más variopintos y a la vez conocidos de la ciudad: las tiendas de ropa al peso o vintage famosas en el barrio. La primera en la que nos adentramos fue Colours (5), que se encuentra en la primera planta de un edificio dentro de un patio interior.

Cuando llegamos estaban en la happy hour de rebajas, con el precio de 12,50€ por kilo de ropa de segunda mano. Estuvimos mirando un rato y curioseando el lugar, pero nos fuimos con las manos vacías. Todo muy rollo de los ochenta, si hubiéramos mirado más en profundidad seguro que picábamos.

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Posteriormente nos encaminamos hasta otra bastante conocida, Dress Code (6), en una de las calles perpendiculares, una tienda de ropa vintage que nos pareció carita a la vez que nada del otro mundo, aunque la disposición de la misma si que nos llamó la atención.

Siguiendo calle abajo llegamos hasta un mercado de comida, Marheineke Martkhalle (7). Este lugar posee diferentes puestos donde comprar carne, chacinas, fruta, etc… además de otros donde se podía comer, con una oferta amplia de productos. Nos no pareció un mal lugar para tomar algo, aunque preferimos tomar el metro y buscar un lugar que nos habían recomendando. Fue una pena no tener más tiempo para visitar en profundidad el barrio.

Para terminar nuestra escapada, tomamos el metro hasta Friedrich Strasse, en la línea U6, y cruzando el puente nos dirigimos hasta Ständige Vertretung (8), un lugar de sobra recomendado y que fuimos jugándonosla, ya que íbamos sin reserva. Si queréis ir, os aconsejo reservar a través de su web.

El restaurante posee cerveza artesana que sólo ofrecen en sus locales que se encuentran repartidos por Alemania, y en su carta tienen una gran variedad de comida típica del país. Tuvimos la gran suerte de llegar y tener una mesa alta para nosotros. No nos los pensamos. El sitio estaba muy animado, con mucha gente hablando y riendo, y compartiendo mesa sin conocerse. A nosotros nos sentaron otra pareja en la misma mesa.

Como curiosidades del lugar, el camarero te va apuntando con un bolígrafo el precio de lo que pides en el reverso de un posavasos con el logo del restaurante. Igualmente si pides la cerveza pequeña de la casa, cuando la terminas, si no pones el posavasos sobre el propio vaso, el camarero pensará que quieres otra y te la traerá automáticamente (riesgo alto de salir piripi).

Un ambiente muy bueno en su interior

Tienen a disposición toda la carta en castellano. Nosotros nos decantamos por una albóndiga gigante muy reconocida en el local, y una Flammkuchen (pizza alsaziana típica de regiones de Francia y Alemania) con panceta magra y cebolla. Los dos platos junto a cuatro jarras de cerveza por 38,60€. Todo espectacular, disfrutamos de una cena fantástica.

Con todo el cansancio acumulado, y con la sonrisa de saber que fue un viaje de 10 en una ciudad maravillosa y una compañía inmejorable, pusimos rumbo hasta nuestro hotel a descansar. Al día siguiente bien temprano, tomamos el camino inverso al primer día, esperaba de nuevo el Aeropuerto de Berlín Schonefeld.

Berlín es una ciudad maravillosa, una más de las muchísimas que posee Alemania. Como estudiante Erasmus años atrás en Baviera puedo afirmar con rotundidad que es un país con muchas sorpresas y cosas por descubrir, y su capital no podía ser menos. La ciudad ofrece muchos lugares por visitar y muchos planes por hacer, por lo que espero que nuestra experiencia en el país germano os pueda ayudar a decidiros a dar el paso y visitarla, o a tomar lugares como referencia en vuestro camino.

Alemania, nos vemos pronto, ¡Auf Wiederhesen!

Berlín. Noviembre 2016. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Freetour + Biergarten + Vuelta nocturna

Día 2: Campo de concentración de Sachsenhausen + East Side Gallery + Partido Bundesliga en Olympia Stadium

Día 3: Tiergarten + Reichstag + Topografía del Terror + Postdamer Platz

Día 4: Barrío Judío + Catedral + Barrio Nikolaiviertel + Mercadillo Mauer Park