Coger un vuelo a intempestivas horas de la mañana, a pesar de ser una paliza, te da la posibilidad de aprovechar tu viaje desde el minuto 1, además de ser más complicado que haya retrasos. Por lo que esas teníamos para llegar a Lisboa. A las 8.15h ya nos encontrabamos en tierra, y con aún poco ajetreo en el Aeropuerto (1), nos fuimos directo al metro para llegar a nuestro hotel. Hay letreros por todo el complejo por lo que es muy fácil orientarse.

Puntos principales más alejados del día 1 en Lisboa

Puntos principales en el centro de la ciudad

A pesar de que también existe un AeroBus con paradas en diferentes lugares del centro, no nos terminaba de venir bien además de tardar un poco más. El servicio cuesta 4€ y tenéis la información de paradas y horarios en la web. Por su parte, para el metro, es necesario comprar la tarjeta Viagem por 0,50 € y luego recargar con lo que se necesite en una de las máquinas de la estación. Un viaje sencillo sale 1,45 € (con transbordo en metro sin problemas) y un bono de un día 6 €. Nosotros nos movimos todos los días con viajes sencillos, ya que prácticamente no utilizamos el transporte más allá de ir hasta Belén. El aeropuerto queda en la última parada de la linea roja, por lo que, como podéis ver en el mapa inferior, es muy sencillo moverse por esta red.

Mapa del metro de Lisboa

Pantalla de la máquina de billetes de metro

Tras hacer transbordo con la linea azul llegamos a la parada de Avenida, y tras andar unos minutos, finalmente a nuestro hotel, Pensao Londres (2), con unas cuantas cuestas ya de por medio. Situado en el Barrio Alto, la pensión nos agradó mucho y la localización y ambiente también estuvieron genial.

La primera de las muchas cuestas que subimos y bajamos, empezábamos a ponernos el culito tonificado

Dejamos las maletas y nos fuimos a un coqueto local de la esquina a desayunar: la Pasteleria San Roque (3). Sin duda, un lugar genial para sentirse lisboeta y desayunar a cuerpo de rey dulces artesanos con un sabor especial. Pudimos probar el primer pastel de nata, una napolitana y una torradinha con mermelada de fresa. Acompañados por 2 cafés fueron un total de 7€. Un opción estupenda si os alojáis por la zona. El encanto de su interior, muy pequeño pero coqueto, no tiene precio.

Felicidad, amor y pasteles de nata

 

Un primer recorrido por el centro de Lisboa

Desde Barrio Alto fuimos bajando para llegar a Chiado, donde teníamos reservado un free tour. Por el camino pudimos apreciar algunas de las vistas de Lisboa desde el mirador de San Pedro de Alcántara (4), con el Castillo de San Jorge al fondo o adentrarnos en el bonito interior de la Iglesia de San Roque (5). Igualmente nos deleitamos con las primeros tranvías amarillos que pasaban a bajando a nuestro lado.

La primera imagen de los típicos tranvías que nos llevamos en la retina. Al fondo la Iglesia de San Roque

Finalmente llegamos hasta la Plaza de Luis de Camoes (6), donde comenzaba nuestro tour reservado una vez más con la empresa Sandeman. Hemos de decir, que aunque normalmente el tour nos agrada, en Lisboa no termino de gustarnos, con una cantidad de gente exagerada por tour que hacía que la calidad no fuera del todo buena.

Plaza Luis de Camoes

El camino nos llevó desde Chiado a Baixa pasando por Rossio. Nos hablaron de grandes escritores portugueses como Fernando Pessoa (donde pasamos por su famosa estatua sentado) o José Saramago, además de contarnos toda la historia de la ciudad desde sus comienzos al presente. Un recorrido muy interesante a través de los siglos. Sobremanera destacan acontecimientos como el terremoto de 1755 o la tiranía del dictador Salazar y su huella durante el siglo XX.

Con Pessoa hablando de la vida

Físicamente descubrimos lugares tan conocidos como el Elevador de Santa Justa (7). Un elevador totalmente disruptivo dentro de la arquitectura de la ciudad, y un punto muy turístico, obra de un aprendiz de Eiffel. A nosotros nos llevaron arriba y luego hasta la base andando, por lo que no llegamos a cogerlo como tal. Si tenéis pensando hacerlo, tener en mente que con la Tarjeta Viagem del metro os sale muchísimo más económico.

En el punto más elevado del Elevador de Santa Justa. En todo su esplendor podéis verla en la imagen principal del post

Igualmente pudimos pasear por la Plaza de Rossio (8) y llegar finalmente a la Plaza de Comercio (9), punto central de la ciudad, con una luz y un aura que nos sorprendió, con vistas al Río Tajo. Por el camino nos llamó la atención la disposición del barrio de Baixa, con calles grandes y perpendiculares entre sí. Y es que este barrio fue totalmente reconstruido después del terremoto de 1755 y reconocido como estilo pombalino, en honor al Marqués de Pombal, que lo proyectó así a semejanza de otras grandes capitales europeas como París.

Pensando: «Que raro que vayamos a algún sitio y este lo más turístico de obras…»

Esta zona es muy turística, por lo que los precios de restaurantes y su calidad no terminan de ser todo lo bueno que se quisiera. Nos decidimos por la Nova Pombalina (10), un pequeño local donde sirven las típicas bifanas, bocatas de cerdo. No estaban del todo mal, aunque algo simplón. Unas patatas fritas de bolsa, un bocata a medias y dos cervezitas por 9,60€. En la zona se encuentra el famoso restaurante Marisqueria Uma (11), famoso por sus exquisitos arroces. Si tenéis pensando ir tenéis que hacerlo antes de que abra o bien comeros una cola larguísima, ya que no reservan. Echamos un vistazo y era un imposible, avisados estáis, jaja!

Una tarde pasada por agua

Como gran tip en Lisboa, la estación de metro Baixa-Chiado conecta los dos barrios por un túnel y escaleras mecánicas. Para moverse es ideal para no volverse loco con cuestas y calles. Nosotros volvimos a Chiado por él y nos dirigimos al Convento do Carmo (12).

Un techo de estrellas y nubes

 

Este lugar es otro punto en rojo turístico. Un convento del que solo resisten en pie sus fachadas exteriores y algún pilar interior, tras el desastre que se produjo con el terremoto de 1755. Su pequeño museo de arqueología y lo macabro de su historia lo convirtieron en un lugar que nos encantó. El precio de la entrada fue de 3€/persona con carnet de estudiante, siendo el normal de 4€. Si vais a ir, cuidado que los domingos cierran, tenéis horarios e información en este enlace a su web.

La predicción meteorológica acertó de lleno y la tarde se tiñó de nubes negras y una lluvia densa empezó a caer. Tras pasar por otro de los locales de pasteles de nata muy conocidos en el centro, la Manteigaria (13) y degustar alguno más con un café, decidimos que con la tarde que hacía la opción de pasear y descubrir el centro era inviable. De modo que tomamos el metro y nos fuimos al noreste de la ciudad.

Placer adulto

Desde la bonita estación de Oriente, proyectada por el arquitecto español Santiago Calatrava para la Expo´98, nos dirigimos hasta el Oceanário (14). El segundo acuario más grande de Europa. Una visita que la hicimos como Plan B por la lluvia y que resultó ser todo un descubrimiento y un lugar que no nos cansaremos de aconsejar. Gracias al carnet de estudiante conseguimos cada entrada por 13,50€. Tenéis toda la información de precios actualizados y horarios en la web. Nosotros compramos las entradas in situ sin problemas de cola ni nada parecido.

Fachada interior del metro de la estación de Oriente

Pingu y Pinga

8000 especies en más de 7 millones de litros de agua, ¿cómo se te queda el cuerpo?. Pasamos una tarde estupendo viendo a todo tipos de especies. Desde tiburones, frailecillos, pingüinos, anfibios o la vida marina en diferentes puntos del globo terráqueo. Estuvimos unas tres horas con la boca abierta con todo el relax del mundo, disfrutando de una desconexión total con el mundo exterior.

Este pingüino se coló a última hora de la tarde

De vuelta al centro, y cansados del madrugón, sólo nos quedó cuerpo para cenar e irnos directos al hotel. El lugar elegido fue Casa da India (15). Un lugar típicamente portugués que nos encantó, con unas brasas donde puedes ver como hacen el pescado fresco o la carne desde el exterior. Igualmente, al ser un local muy pequeño, te sientan en mesas grandes con los demás comensales a tu lado compartiendo mantel. Algo que siempre nos ha gustado mucho. Tuvimos una velada muy amena con un matrimonio madrileño. En total, dos cervezas más una sopa verde y una ración de sardinas por 11,30€. Relación calidad/precio inmejorable.

El primer contacto con la ciudad, a pesar del tiempo, nos encantó. ¡Quedaba aún mucho por hacer en la ciudad de las 7 colinas!

Lisboa. Abril – Mayo 2018. Organización y planificación

Día 2: Monasterio de los Jerónimos + Torre de Belén + LX Factory + Tardenoche en Chiado

Día 3: Excursión a Sintra (Palacio da Pena + Castelo dos Mouros + Quinta da Regaleira)

Día 4: Parque Eduardo VII + Barrio de la Alfama + Principales miradores de la ciudad + Vuelta a la Realidad