El segundo día de nuestra escapada tocaba abandonar el centro de Lisboa e irnos al barrio más conocido al suroeste de la ciudad desde primera hora temprano: Belén. Los principales puntos turísticos se encontraban a reventar, y es que los lunes cierran todos, además ese martes, como día 1 de Mayo del trabajador, también lo hacían. De modo que todo el mundo pensó como nosotros. Y eso sumado a que según algunas guías y blogs, los domingos por la mañana la entrada es gratuita. Parece ser que esto ha cambiado, y ya solo lo es para los residentes en Portugal. Aún así… ¡Estaba Belén igual que una feria!

Mapa con los puntos más importantes del día

Una mañana en Belén

Tras pasar por una estación de metro que nos pillaba de camino y recargar la tarjeta Viagem del día anterior, nos encaminamos a la Plaza de Comercio para tomar el tranvía 15E que nos dejaba en 25 minutos a las puertas de la primera visita del día: el Monasterio de los Jerónimos (1). A pesar de llegar 20 minutos antes de que abriera sus puertas, a las 10h, la cola era exageradamente larga. Estuvimos en ella alrededor de 1 hora y media.

El tranvía 15E que tomamos desde Plaza de Comercio a Belén

La enorme cola para entrar al Claustro

Y aquí viene el gran tip del lugar. Todo el mundo se acumula en la entrada para el claustro, sin embargo, también es posible comprar la entrada en otro punto que es la puerta que se encuentra a la izquierda de la primera que os mencionamos mirando de frente a ella. Esta cola era minúscula, y por desgracia lo descubrimos muy tarde. Con la entrada en mano, es posible saltarse la cola e ir directo por un lado de la misma y entrar directamente. Igualmente, es posible comprar las entradas para la Torre de Belén en el mismo monasterio, de modo que cuando se llegue a esta también es posible saltarse la cola completamente y entrar directo sin esperas larguísimas.

El precio de la entrada al monasterio fue de 5€/persona de nuevo con carnet de estudiante y de 3€/persona para la Torre de Belén también con el mismo. Sin este descuento, ambas entradas salen el doble. La web del monasterio la tenéis en este enlace. La entrada a la iglesia es gratuita, aunque cuando salimos del claustro había cola y por tiempo preferimos no entrar. Por 2€ más a la entrada normal (1€ en la del descuento), es posible entrar al Museo Nacional de Arqueología, que se encuentra por la puerta de las entradas sin cola. Igualmente no lo hicimos por falta de más tiempo, ya que trastocaba nuestros planes.

Presente y pasado

La visita al claustro y sus salas colindantes con alguna exposición nos encantó. Estuvimos un buen rato disfrutando de la tranquilidad interior y echando fotos. Sin duda un lugar aún más chulo que lo que nos contaron. El monasterio data de 1501, cuando fue fundado para celebrar el descubrimiento de la ruta marítima a la India de Vasco de Gama.

Con tanta cola nos entró bastante hambre, así que fuimos justo al lado hasta la famosa pastelería de los Pastéis de Belém (2). Esta cola si era mucho más rápida. No podemos más que decir que toda la fama que tienen es más que justa. Que deliciosos estaban. Como quien no quiere la cosa, nos comimos 4 y 2 respectivamente de un tirón (se complica la operación bikini 2018).

La entrada a la pastelería

De camino al siguiente punto, pasamos por delante del Museo Colección Berardo (3), de entrada gratuita, financiado por un multimillonario con una colección de arte moderno desde 1960 a 2010. Pasamos de largo por falta de tiempo y llegamos hasta el Monumento a los Descubrimientos (4), increíblemente grande, donde se puede ver en la punta a Enrique el Navegante seguido de principales descubridores portugueses. Frente al mismo, en el suelo, hay un mosaico que representa las principales rutas que seguían los marineros lusos.

El monumento de los descubridores desde la cima de la Torre de Belén

Y siguiendo el paseo, como broche final, la Torre de Belén (5), imponente a orillas del Río Tajo. Posiblemente el lugar más icónico y fotografiado de la ciudad. Es una fortaleza patrimonio de la humanidad que lleva en el lugar desde el siglo XVI, como recordatorio de tiempos pasados de gran riqueza. El interior merece la pena con creces, y por supuesto sus vistas desde lo alto de la torre, no sin antes subir una escalera de caracol un tanto maquiavélica.

Las vistas al Río Tajo desde el interior de la torre

Vida moderna y alternativa en Lisboa: LX Factory

Tomando de nuevo de vuelta el tranvía 15E, nos quedamos a medio camino y nos bajamos para visitar el centro creativo y cultural más alternativo de Lisboa: el LX Factory (6). Un lugar con ese toque moderno tan europeo de ciudades como Berlín, que toma como sede una antigua fábrica textil del s. XIX. En él se pueden encontrar galerías de arte, bares en azoteas, librerías, restaurantes, conciertos, etc. En definitiva todo lo necesario para ser un lugar a visitar. Ese tipo de lugares con encanto que a nosotros nos vuelven loco.

Este mural esta inspirado en la famosa novela gráfica «Persépolis» de Marjane Satrapi

Aparte de todo eso, los domingos tiene lugar el LX Market de 11 a 18h. En él se encuentran por las dos calles principales del complejo pequeñas tiendas montadas con artículos vintage, artesanía o ropa retro entre otros. Igualmente hay conciertos en directo. O lo que viene a ser lo mismo, un planazo enorme para comer algo por allí y visitar las instalaciones.

Interior de la librería Ler Devegar, que entra directo a nuestro top de favoritas. Una pasada

Para comer nos decantamos por un mexicano, Mez Cais LX, donde un ring de lucha libre preside el centro del local. No pudimos decir que no al verlo. Por un burrito a compartir y dos refrescos nos cobraron 18€. Pasamos al postre a otro local, Landeau, con algún local más en el centro y famoso por sus tartas de chocolate: una pasada de sabor. En serio, tenéis que ir si o si a probarla. Y para rematar, tras un rato deambulando, una cervezita en la azotea del bar Rio Maravilha, disfrutando de un gran ambiente y unas vistas excepcionales. Vida.

Barrio de Chiado: un fin de día chill-out

Ya cayendo la tarde, volvimos hasta el barrio de Chiado en el centro. Allí pudimos subir andando la estrecha y empinada calle por la que transita el Elevador de Bica (7), en Rua da Bica, un funicular en funcionamiento desde 1982, donde hoy día es más la gente que echa fotos desde la cuesta que los que suben en él.

Chiado, a la vera del río. Lisboa con cubos de basura

Elevador da Bica. Había más gente echando fotos en la calle que dentro del mismo (jaja)

Acto seguido llegamos hasta el Mirador de Santa Catarina (8). En él vimos un atardecer precioso, con un ambiente lleno de estudiantes bebiendo cerveza Super Bock y un concierto reggae en directo. De nuevo, vida.

Que mejor forma de despedir el día

Y como guinda al pastel a un día maravilloso, nos pasamos por un bar de los que nos gustan, un tipo antro reformado que antaño fue un prostíbulo y hoy mantiene temática del mismo; Pensao Amor (9). En las paredes se pueden encontrar murales de desnudos, graffitis en sus escaleras o muñecos de plástico en posiciones sexuales dentro del baño. Como decíamos un antro de los que se disfrutan hablando y tomando las que hagan falta. Una vez más, aún mas vida.

¡Y con esto y un bizcocho, tocaba al día siguiente excursión a Sintra! =)

 

Lisboa. Abril – Mayo 2018. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Free Tour + Convento do Carmo + Oceanário

Día 3: Excursión a Sintra (Palacio da Pena + Castelo dos Mouros + Quinta da Regaleira)

Día 4: Parque Eduardo VII + Barrio de la Alfama + Principales miradores de la ciudad + Vuelta a la Realidad