Si hablamos de Sintra, hablamos de la visita más destacada de un día desde Lisboa, un lugar único por su ubicación y todo lo que ofrece. Patrimonio de la Humanidad desde 1995, se sitúa sobre la sierra de su mismo nombre. A semejanza de un cuento de hadas, rodeado de un aura romántica de leyendas pasadas e imperdible si pasáis al menos tres días por la capital lusa. Complejos como el Palacio da Pena, el Castelo dos Mouros o Quinta da Regaleira son lugares que jamás imaginaríais que estuvieran en un mismo punto geográfico.

Puntos del día en Lisboa

Puntos del día en Sintra

Para llegar en transporte público desde Lisboa, la opción más cómoda pasa por el tren. Igualmente es posible ir en coche, aunque debido a la poca opción de aparcamiento en las cercanías del Palacio da Pena, es aconsejable ir muy muy temprano. Para tomar el tren basta con ir hasta la Estación de Rossio (1) y allí comprar una tarjeta de ida y vuelta a Sintra en las máquinas de la estación (5€/ida y vuelta/persona). Hay una opción que directamente te saca todo sin tener que buscar nombres de estaciones o similar, todo muy sencillo y preparado.

Comprando los tickets en Rossio

Se aprecia la opción de compra de los billetes a Sintra

Nosotros tomamos el de las 8.11h de la mañana. El viaje dura alrededor de 40 minutos y podéis consultar los horarios aquí. Una vez en la Estación de Sintra (2) , hay que salir y bordearla por el lado derecho, hasta alcanzar la segunda parada de bus que se encuentra. Desde allí se toma el bus 434 (3), un transporte circular que te lleva a los diferentes puntos turísticos, pudiendo bajar y subir las veces que se necesite (6,90€/persona). El primero era a las 9.15h, y de ahí que nos aligeráramos todo lo posible para ser los primeros y evitar las enormes colas que veríamos más tarde. Los horarios de este los tenéis aquí.

La parada donde se puede coger el bus 434

La ciudad en sí es bastante pequeña, y aunque el Palacio Nacional de Sintra o Quinta da Regaleira se encuentran en el centro o a pocos minutos andando, para llegar hasta la cima de la montaña hay que tomar sí o sí el bus (se puede llegar andando pero toma mucho tiempo y las cuestas son muy pronunciadas). Allí se encuentran el Palacio da Pena y el Castelo dos Mouros. Aconsejamos visitar primero el Palacio y luego el Castillo, ya que en el primer punto es donde se forman las verdaderas colas desde primera hora.

El Castelo dos Mouros desde la ciudad

Palacio da Pena: un complejo multicolor de cuento

Una vez a las puertas de la entrada al Palacio da Pena (4), compramos las entradas tanto para este como para el Castelo dos Mouros. Ambas, con un 5% de descuento con carnet de estudiante, por 19,47€/persona. Tenéis toda la info en la página web. Desde ella podéis incluso comprar las entradas, leer sobre la historia del lugar o ver planos generales.

Una de las postales más típicas

Hay que indicar que el Palacio da Pena se encuentra ubicado dentro del Parque de la Pena, un ambiente natural lleno de jardines por los que pasear y deambular. El complejo en sí es enorme. La entrada da acceso a este y al exterior del Palacio da Pena. Luego es opcional comprar la entrada para visitar también el interior (cosa que sí hicimos). Nosotros sólo nos enfocamos en el palacio por falta de más tiempo.

Felicidad, que bonito nombre tienes

Desde la entrada principal hasta el Palacio en sí no son más de 5 minutos andando. ¿Qué decir del mismo? Un lugar espectacular datado del siglo XIX, tanto por la forma, los colores y su ubicación en mitad de un valle. El interior, aunque menos llamativo que el exterior, merece la pena para completar la visita. Estuvimos maravillados echando fotos un rato enorme. Si llegáis tarde y no queréis ver el interior, aunque veáis una cola enorme seguid avanzando aunque os miren mal, ya que esta es sólo para entrar. El exterior es totalmente abierto.

Desde el segundo patio exterior

El Castelo dos Mouros: mezcla de cultura e historia

Dejamos atrás el colorido palacio y saliendo por donde habíamos entrado, bajamos unos 5 minutos por la carretera hasta el Castelo dos Mouros (5). Unas ruinas con una vistas excepcionales desde sus múltiples torres. La fortificación fue erigida alrededor del siglo X y con el paso de los siglos ha servido como base a diferentes poblaciones. Surgió como puesto avanzado de la ciudad de Lisboa.

Rodeando la infraestructura

El Castillo fue restaurado en 2013 para acondicionar los caminos y su visita, y se pueden apreciar diferentes banderas en cada torre que simbolizan las diferentes etapas por lo que ha pasado el mismo. Unas ruinas con una vistas excepcionales desde sus puntos más elevados, pudiéndose ver la ciudad de Sintra, el Palacio da Pena o incluso la playa a lo lejos.

Alcanzando la cima

Un punto de vista diferente

Una vez fuera tomamos de nuevo el bus 434 y llegamos de nuevo a la ciudad. Desde allí fuimos a comer algo a un restaurante que habíamos visto, Apeadeiro (6). Un restaurante familiar que nos encantó. Pedimos un arroz con marisco buenísimo. En total pagamos 28,80 €.

Nuestro arroz en Apeadeiro

Desde allí andamos un poco y llegamos hasta Piriquita (7), una pastelería famosa por sus dulces, particularmente los travesseiros y las queijadas. El primero de ellos nos encantó, el segundo no tanto. Aún así la parada con un cafélito de por medio nos dió vida para seguir avanzando hasta nuestro siguiente punto. De camino vimos el exterior del Palacio Nacional de Sintra (8), de origen árabe y patrimonio mundial de la Unesco. Nosotros no llegamos a entrar por tiempo, pero es otro de los puntos destacados de Sintra.

Merienda para coger fuerzas en Piriquita

Palacio Nacional de Sintra

Quinta da Regaleira: cuando la locura y el romanticismo se dan la mano

Diez minutos andando dieron como resultado la entrada a Quinta da Regaleira (9). Como tal son un conjunto de construcciones en un jardín variopinto con alma de leyenda en el que se citan símbolos y metáforas a cada paso. Por ello es clasificado como un lugar con espíritu e ideales románticos, datado del siglo XIX. La entrada, con descuento de estudiante, nos salió por 4,80€/persona. Tenéis más info en su web.

Uno de sus muchos pasadizos

El pozo iniciático visto desde el fondo

Todo el complejo es impresionante, destacando por encima de todo el Pozo Iniciático, una especie de torre invertida que nace en las entrañas de la tierra hasta su superficie. Sin duda el punto más conocido y fotografiado. Igualmente el Palacio es una infraestructura alucinante en todo su exterior. Pasamos allí cerca de dos horas disfrutando de la tranquilidad y sus senderos ocultos, siendo el mejor plan dejarse llevar.

Una torre invertida en la tierra

Desde allí volvimos en un paseo muy agradable hasta la estación, donde regresamos a Lisboa. No tuvimos mucho más tiempo que para cenar algo en una de sus hamburgueserías más conocidas: Cultura do Hamburger (10). Unas hamburguesas ricas, que no nos parecieron nada del otro mundo, pero que entraron genial. Pagamos un total de 23,15 €. Es aconsejable llegar muy temprano si se quiere coger mesa, ya que no reservan.

Una de las hamburguesas la pedimos con pan negro, aunque el sabor no cambiaba. Una hamburguesa instagramer total

Volviendo al hotel pudimos disfrutar desde uno de los miradores de esta estampa iluminada del Castillo de San Jorge

¿A qué estáis esperando para incluir esta ciudad de cuento en vuestro viaje? 🙂

 

Lisboa. Abril – Mayo 2018. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Free Tour + Convento do Carmo + Oceanário

Día 2: Monasterio de los Jerónimos + Torre de Belén + LX Factory + Tardenoche en Chiado

Día 4: Parque Eduardo VII + Barrio de la Alfama + Principales miradores de la ciudad + Vuelta a la Realidad