El primer día de cualquier viaje que espero con ganas siempre noto una sensación de felicidad flotante continua, mezcla de los diferentes lugares y cosas que sé que voy a ir descubriendo. Así empezó mí día esa mañana y sobre las 9.30 horas, y sin ningún retraso, Ryanair nos llevó de viaje a Oporto a Marta y a mí, donde su hermano ya nos esperaba. Para los dos era la primera vez en esta ciudad, aunque sólo para mí era la primera vez en Portugal, nuestro país vecino.

Y como con todo viaje de Ryanair que me ponen enfrente del asiento la publicidad de bocatas y hamburguesas que venden durante el vuelo, esa vez también pensé: ¿Quién se pide estos productos que tienen mala pinta hasta en la fotografía?

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Bocadillos muy apetitosos…

Tras un viaje muy cortito y siguiendo los diferentes letreros del aeropuerto llegamos hasta la estación de Metro, mediante el cual se llega directamente al centro de la ciudad con mucha rapidez. Para poder viajar en el metro tienes que sacar el ticket mediante la tarjeta Andante, que os servirá para todos los días mediante recarga en sitios habilitados. El gran problema viene en que, aunque puedes poner los paneles en castellano, es muy lioso. Es necesario una tarjeta Andante por persona, y para viajar desde el aeropuerto, hay que recargar esta tarjeta con un ticket z4 (1.85 €/persona).

El recorrido y organización de este día 1 fue tal y como se recoge en el mapa inferior. Al tener suficiente tiempo para visitar la ciudad, decidimos dejarnos llevar un poco, teniendo pocas actividades fijas más allá que el freetour de esa misma tarde, aunque con la certeza de que podríamos ver todo lo que queríamos. Oporto es una ciudad para caminar con la cabeza levantada y no ir corriendo de un lugar a otro, donde se puede ir andando a cualquier lugar.

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Mapa con los puntos más importantes del Día 1

Así pues, y tras llegar hasta casa de Mario (1), nuestro alojamiento estos días gracias al hermano de Marta que se encuentra realizando su Erasmus allí, comenzamos a perdernos un poco por Oporto.

Las primeras impresiones que nos dejó es que íbamos a tener unos glúteos muy definidos el último día, gracias a unas cuestas constantes por toda la ciudad. Por otro lado pudimos ver casas adornadas en su mayoría por azulejos, muchas de ellas abandonadas a su suerte, y finalmente, como premio a tantas cuestas, unos miradores y vistas increíbles prácticamente en cada esquina. La ciudad nos empezaba a enamorar.

 

Sí hay algo que abunda, además de cuestas, son Iglesias, siendo una ciudad muy religiosa (o al menos en épocas pasadas). De esta manera empezamos nuestra visita en la parte baja de la ciudad en la Iglesia de San Francisco (2). Tras pagar la entrada en el museo donde posteriormente entraríamos siguiendo la visita (4 €/persona, 3.5 con carnet de estudiante), nos dispusimos a adentrarnos en ella.

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Iglesia de San Francisco

El templo en su interior es todo lujo y oro, donde sobresale sobremanera el árbol de Jesé, una obra del siglo XVIII que muestra la familia descendiente de Jesús. Una maravilla. En el museo anteriormente mencionado, las catacumbas de su sótano se llevaron toda nuestro asombro, con especial mención a los huesos depositados en una especie de cámara.

Tras la visita bajamos hasta la zona de la Ribeira (3), una zona muy animada donde la vista del puente Luis I (4), que conecta las dos orillas del Duero (Oporto y Vilanova De Gaia, zona de bodegas), impresiona ya desde la lejanía. Este puente es obra de uno de los socios de Eiffel, el cuál presento un proyecto que no fue aceptado para esta localización, aunque si para una río más arriba, muy similar, que hoy en día se encuentra ya en desuso.

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Con el puente Luis I a nuestras espaldas. Cara de alegría la mía…

Atravesamos el puente y nos sorprendió más si cabe desde «sus entrañas». Tras esto, fuimos directo a Taberninha Do Manel (5), una taberna típica portuguesa que vimos recomendada en muchos blogs diferentes. Un sitio con encanto donde degustamos revuelto de bacalao, salchicha de carne de caza, empanadillas de carne y «Broa de Avintes», un pan artesenal a base de harina y centeno. Todo esto, más 6 cervezas, por 32.50€/total. Eso sí, el servicio algo lento.

Las vistas desde esta otra orilla del Duero son igualmente espectaculares, con especial interés al edificio más alto de Oporto, la Torre de los Clérigos que visitaremos el tercer día. Aún nos quedaba mucho por descubrir…

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Puente Luis I desde Vilanova De Gaia

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Vista de Oporto, al fondo, la Torre de los Clérigos

Atravesamos el puente una vez más y fuimos directo al centro de la Plaza de la Libertad (6), en la Avenido dos Aliados, donde habíamos reservado un freetour cultural y artístico. Solemos realizar este tipo de actividades cada vez que viajamos a cualquier ciudad ya que da la posibilidad de interactuar con otras personas y descubrir nuevos lugares, así como conversar con el guía sobre emplazamientos que teníamos dudas.

El tour nos llevó a lugares como Rua Santa Catarina (7), calle empresarial donde se pueden encontrar multitud de tiendas mega conocidas, así cómo el famoso Café Majestic (3€ por café, no llegamos a visitarlo). Posteriormente visitamos la Capela dos Almas (8), una iglesia chiquita, que hace esquina, que impresiona gracias a sus detalles exteriores en cerámica (espectacular) o el Ayuntamiento (9) al final de la propia Plaza de la Libertad.

Especialmente interesante fue el tramo final del tour, con un impresionante grafitti de Don Quijote y Sancho Panza en la esquina de la Calle Diogo Brandao con Miguel de Bombarda (10), así como una pequeña capilla en la primera calle mencionada reconvertida a bar. Y es que toda esta área es zona de artistas, muy cercana a nuestro alojamiento y que volveremos para alguna que otra sorpresa más que nos tiene reservada Mario.

Finalmente acabamos el tour en un mirador de los cientos que posee la ciudad (11), al atardecer, haciendo de aquella ocasión tan especial, gracias al buen tiempo, una estampa para el recuerdo… Por cierto, Teresa, la guía del tour, muy simpática y atenta en todo momento con nosotros!

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Atardecer en Oporto, desde uno sus miradores

Nos decidimos por cenar en el restaurante de comida rápida Wok to Walk, que tanto nos gusta y que solo lo encontramos en grandes ciudades (se encuentra en un centro comercial en Rua Santa Catarina).

Pero para terminar el día, nada como una cerveza portuguesa Super Bock, super rica, sentados en la Ribeira a la luz del Puente Luis I… ¡Felicidad is in the air!

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Super Bock portuguesa en la Ribeira…

La ciudad ya nos había enamorado, y teníamos muchos lugares aún por descubrir. Pero mi panzita cervecera y tanta cuesta me tenian ya agotado… tocaba dormir y coger fuerzas para el siguiente día…

¡Nos íbamos Marta y yo a Guimaraes!

 

Oporto- Guimaraes. Octubre 2016. Planificación y organización

Día 2: Guimaraes + Rinconcitos de Oporto

Día 3: Centro histórico + Estadio Do Dragao

Día 4: Ribeira + Visita Bodegas