Tras tres días repletos de buenas comidas, buenos lugares y buena compañía, llegó nuestro última día en Oporto (ooohhhh). Queríamos disfrutarlo tal y como se merecía y de nuevo empezamos la jornada bien temprano para aprovechar al máximo las horas de sol. Teníamos que coger el bus hacía el aeropuerto a las 3 de la madrugada por lo que no había tiempo que perder para poder descansar un poco para el viaje de vuelta.

Nuestro planning nos llevaría de nuevo a recorrer la zona baja de Oporto, Ribeira, y a cruzar el puente hacia Vilanova de Gaia, para volver por su parte más alta.

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Planning del día 4

Aprovechando su cercanía a nuestro alojamiento, y pre-desayuno, me encamine junto a Marta al Jardín del Palacio de Cristal (1). Tal y como entramos por la puerta principal del recinto nos encontramos con el nombre de la ciudad en letras bien grandes, al más puro estilo de «I amsterdam» en la capital holandesa. Personalmente me encantan estas cosas.

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Jardines del Palacio de Cristal, justo a la entrada del recinto

Tras la foto de rigor, recorrimos el Jardín buscando las mejores vistas de la ciudad y observando con curiosidad el edificio en forma circular tan característico que parece no pertenecer a ese lugar, usado para exposiciones o ferias del libro entre otras actividades sociales. Palacio de Cristal ya no hay como tal, lo único que se mantiene es el nombre.

Tan temprano como era, nos encontramos el lugar prácticamente vacío, sólo transitado por algún corredor furtivo y una gran pandilla de pavos reales, por lo que sensación de paz que descubrimos en aquel lugar fue mágica.

Nos perdimos un poco por él y descubrimos grandes vistas de la ciudad, así como un lugar muy cuidado. Sin duda, nos entraron ganas de desayunar a modo picnic en algún claro verde del lugar, pero teníamos que continuar pues aún quedaban muchas cosas por descubrir.

Algunas de las vistas que nos ofrece el Jardín del Palacio de Cristal

Antes de llenar nuestros estómagos con la primera comida del día, un placer en todos los viajes, nos dirigimos hasta el Palacio de la Bolsa (2), sede de la Cámara de Comercio e Industria de Oporto, lugar imprescindible que intentamos visitar sin éxito el primer día debido a los horarios. Aconsejo ir lo más temprano posible (abre a las 9.00 h) para coger plaza en un los tours guiados, ya que quien va llegando primero va eligiendo hora e idioma de la visita en la franja del día que desee. Así, reservamos plaza para las 10.20 h en español (8 €/persona- 4€ con carnet de estudiante) y aprovechamos para ir a desayunar mientras llegaba nuestro turno.

Subimos un poco hasta el principio de Rua das Flores (3), y nos sentamos en un bar al principio de la misma, con muy buen ambiente ya por las calles. Tomamos dos cafés con leche, un croissant de chocolate y media «torrada» (tostada) por 3,90 € y volvimos sobre nuestros pasos para la visita guiada. ¡Que buen día hacía de nuevo!

Sin desayunar no se es persona en un viaje

El Palacio de la Bolsa data de finales del siglo XIX y su visita debe ser obligada. Su resultado final tardó más de 50 años en hacerse realidad, aunque viendo su interior, queda totalmente justificado que tardaran tanto. Empezamos la visita y pasamos a través de estancias como la Sala del Tribunal, la Sala Dorada o el gabinete de Gustave Eiffel (del que ya explique en un día anterior acerca de su historia con el Puente Luis I). Cada estancia estaba muy cuidada y ganaba aún más con las explicaciones de nuestra guía. Asimismo el patio interior del edificio, con representaciones de los países que mantenían algún tipo de comercio con Portugal, entre ellos España, también es digno de mención.

Pero sin lugar a dudas, el momento estrella llegó con la visita a la Sala Árabe, la estrella del recinto, inspirada en motivos árabes de la Alhambra de Granada. La sala, así como otras estancias del Palacio, se pueden alquilar para eventos. Sin ir más lejos ese día había programado un convite de boda. Unos 7000 € sin servicio de catering, casi nada. Sin palabras para describir el lugar.

Sin palabras

 

La visita llegó a su fin con la sensación de haber merecido muchísimo la pena. Mario, que había estado descansando un poco más, se unió a nuestra causa y nos encaminamos hacia la parte de la Ribeira para atravesar el Puente Luis I e ir directo a visitar alguna de las bodegas tan características de la región y su inconfundible vino de Oporto. Antes realicé una de las fotos del viaje, con un dibujo que ya traía preparado de casa. Mis cosas…

Puente Luis I (que buenas fotos haces Mario)

Nos dirigimos hacía Vilanova de Gaia cruzando el puente un día más y empezamos a preguntar en varías bodegas, entre ellas Sandeman, Ramos Pinto o Ferreira. Ninguno de los horarios de visitas guiadas nos venía bien, por lo que seguimos buscando hasta que nos decantamos por Cockburn´s (4), tras subir una cuesta enorme. Nos aseguramos la visita y nos fuimos a comer algo, para hacer tiempo hasta el horario de la visita.

Bajamos de nuevo la enorme cuesta (que tendríamos que volver a subir de nuevo) y fuimos a comer algo rápido en el Pizza Hut (5) de la zona baja, pegado al río. Marta no se encontraba del todo bien así como sólo comimos algo Mario y yo. Dos menús de oferta con bebida más un pan de ajo para compartir por 12,80 €/total. Que me gusta una pizza oiga!

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Mmmmmmmmmm pizza…

Con el estómago lleno la cuesta hasta la bodega se hizo aún mas pronunciada, pero por catar Vino de Oporto todo esfuerzo era poco. Aunque nosotros cogimos el pack de visita a la bodega + cata de dos productos diferentes por 4€/persona, había otros precios en función de los productos que se quisiera catar.

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Lista de precios de la bodega

Debo de reconocer que no soy gran amante del vino, siendo mi devoción más por la cerveza, pero la visita fue muy interesante, y es muy curioso como producen cada tipo de vino, así como la historia de la bodega. Tras la visita guiada nos sentaron en un salón donde ya tenían preparadas las diferentes catas y allá que fuimos a probarlo. Todo genial. Os dejo la página web de la empresa por si queréis más información.

Toda esta parte de Vilanova de Gaia (la parte más alta, superior al río) es mucho más tranquila e incluso leyendo en diferentes sitios puede llegar a ser un buen lugar para tener el alojamiento, con precios más bajos que al otro lado del puente.

Bajamos una vez más la cuesta y nos dirigimos hacía el Teleférico de Gaia (6), desde dónde ascendimos a la parte superior de Vilanova de Gaia, justo en el tramo de arriba del Puente Luis I. El teleférico, aunque algo caro para una subida tan corta (5€/persona), merece mucho la pena por las vistas tan espectaculares que ofrece.

 

En la parte superior podemos encontrar el Jardín do Morro (7) por el que deambulamos un rato, así como el Monasterio da Serra do Pilar (8), que no llegamos a visitar por falta de tiempo (aunque sin duda queda apuntado para una próxima visita a la ciudad). Si cruzáis la carretera que atraviesa el puente y seguís recto por el descampado que se aprecia justo en la ladera, llegareis a un claro donde echaros una foto con vistas espectaculares del otro lado del puente.

Mira Mario, justo allí abajo nos bebimos una Super Bock el otro día!

Igualmente, cruzar el puente por su parte superior es todo una experiencia y mirar hacia abajo no apto para corazones débiles. A la llegada al otro extremo nos encontramos con otro mural callejero, arte en cada esquina, esta vez un Alfredo Landa a la portuguesa.

Aprovechamos nuestra última tarde haciendo algunas compras. Cada vez que viajo a algún sitio me gusta traerme el recuerdo de un vaso de chupito. Volvimos a Rua das Flores, en la que desayunamos por la mañana, y fuimos hasta un comercio llamado Nut´Porto (9) a zamparnos un crepe de Nutella con helado (4,50€), para despedir la ciudad dulcemente.

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Qué buena pinta…!

Una última recomendación del viaje es la pastelería Padaria Ribeiro (10), en la cuál compramos algunos dulces (las natas estaban de escándalo) para traerlos de vuelta a Cádiz para la familia, por recomendación de la guía del freetour que realizamos el primer día.

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Padaria Ribeiro

Tras merodear un rato más por la ciudad nos fuimos a casa de Mario a descansar, ya que teníamos que coger el bus hasta el aeropuerto a las 3 de la madrugada.

Para aquellas personas que necesiten coger este bus, la parada se encuentra en la Avenida dos Aliados (11), en la parte superior de la misma y es la línea 3M. El ticket (z4) cuesta 1,85€/persona a través del recargo de la tarjeta Andante (que ya debéis tener de otros días atrás casi con total seguridad) o si no podéis pagar por un poco más el ticket en mano al conductor. Al ser sábado de madrugada, el bus iba a rebosar de gente hacia el aeropuerto y gente que volvía de fiesta, ya que a esa hora Oporto estaba llena de ambiente (y nosotros con las maletas sin  poder tomarnos nada… Qué envidia!).

En definitiva, Oporto nos ha maravillado como ciudad y han sido unos días muy completos disfrutando de ella. Cada rincón, cada cuesta, cada Iglesia, cada mirador, hacen de la ciudad una obra de arte,  ¡volveremos!

¡Muito Obrigado!

Oporto- Guimaraes. Octubre 2016. Planificación y organización

Día 1: Llegada + Freetour cultural/artístico + Ribeira

Día 2: Guimaraes + Rinconcitos de Oporto

Día 3: Centro histórico + Estadio Do Dragao