Viajar tan sólo un fin de semana es toda una gymkana de aprovechamiento del tiempo. Por lo que madrugamos incluso más de lo habitual y exprimimos el domingo hasta las últimas consecuencias, y es que a las 17h teníamos el vuelo de vuelta. Eran los 8h cuando nos bajamos del metro en la parada de Hôtel de Ville y andamos un poco atravesando el río hasta llegar a la increíble Catedral de Notre Dame (1), situada en plena isla sobre el Río Sena.

Puntos destacados del domingo

Llegando a la Notre Dame

La entrada es totalmente gratuita excepto la cripta y las torres, tenéis información práctica en este enlace. Sin embargo, aunque abre temprano, no habíamos llegado a informarnos bien sobre el horario para la subida a las torres, y cuando llegamos nos informaron que estas abrían a las 10, por lo que nos tuvimos que ir sin ver de cerca a esas gárgolas que tanto nos transportan a nuestra infancia viendo el Jorobado de Notre Dame en casa. Pasar por París sin visitar esta icónica catedral debería estar castigado.

Interior de la Catedral. Por dentro no deja de ser un templo más

Siguiendo nuestra ruta, anduvimos un rato por los alrededores, ya con Aketza y Goizalde, que se les había pegado las sábanas (jaja). Antes de movernos en metro hasta el norte, pasamos a visitar la colorida fachada del Centro Pompidou (2), con una arquitectura única de tuberías, cañerías y cables. Una pasada, un edificio que alberga un centro cultural, además del museo de arte contemporáneo y moderno de Francia. Solo verla desde afuera (era temprano y aún se encontraba cerrado) merece la pena.

Centro Pompidou

Y como no podía ser de otra forma, nos movimos en metro hasta la parada de Anvers (línea 2) para visitar el popular y pintoresco barrio de Montmartre y la basílica del Sacré-Coeur (3). Nada más llegar nos cavlaron 8,10€ por un café y una botella de agua pequeña… pero nos lo tuviomos que tomar con humor 😂. La basílica, del siglo XIX, tiene entrada gratuita y las vistas del jardín exterior son impresionantes de la ciudad. Aunque existe un funicular desde la parte baja a la puerta de la iglesia, no merece la pena pagarlo. Igualmente su fachada blanca resuma elegancia y es otro lugar imprescindible en un fin de semana.

Tras salir de su interior, nos encaminamos por el barrio por calles pequeñas y llenas de gente. Un lugar que recuerda a otra época y sobretodo a estar fuera de una ciudad grande. Una pasada. Sin duda hay que pasar por la Place du Tertre (4), donde muchos artistas callejeros se ganan la vida pintando o retratando a los turistas. La atmósfera festiva de la plaza también acompaña a la magia. A finales del s. XIX y principios del XX pintores de la talla de Manet, Picasso, Van Gogh o Dalí fueron atraídos por su encanto de cuento de hadas.

Place du Tertre en hora punta

El barrio cuenta con muchas anécdotas y rincones únicos, por lo que conviene ir con alguna guía o haberse informado anteriormente para no perderse ni un detalle. Desde la cafetería de Amelie hasta la Casa de Van Gogh, pasando por el único viñedo del centro de la ciudad. Tomaos vuestro tiempo y disfrutad.

Una de las esquinas más fotografiadas del Montmartre

Calles, cuestas y un barrio con sabor a pueblo

Tras un par de horas deambulando y disfrutando de la compañía, fuimos bajando por sus muchas cuestas hasta llegar al famoso cabaret de Moulin Rouge (5). Si queréis asistir a algunos de sus eventos podéis mirar la programación y reservar a través de su web. Es un lugar más señalado por el tiempo que otra cosa, pero sin duda ya que estáis por la zona no puede faltar en vuestro álbum de fotos una instantánea bajo su molino rojo de la fachada.

¿Nos podremos ganar la vida en el cabaret? Se admiten apuestas y comentarios

El día y la escapada no nos dio más que para tomarnos unas cervezas, comprar algo de comida y volver al hotel a por las maletas. Habían sido solo tres días parciales pero mereció mucha la pena. Además París, con tantos rincones por ver, hacen que para un fin de semana para una persona primeriza en la ciudad no necesite ni siquiera mucha preparación para el viaje. Basta con dejarse llevar y disfrutar de la vida bohemia. Volveremos a viajar en este formato y por supuesto, si es posible, con nuestra pareja de vascos preferida a nuestra lado :).

Au revoir Paris!

París. Junio 2018. Organización y planificación.

Día 1: Llegada + Le Ciel de Paris + Barrio de Montparnasse

Día 2: Museo del Louvre + Arco del Triunfo + Torre Eiffel + Barrio Latino