La perspectiva del paso del tiempo, esa que siempre parafraseamos cuando echamos la vista atrás, se hacía presente un vez más. Y es que, casi sin darnos cuenta, 2017 llegaba a su fin. Eso sí, no había mejor compañía ni mejor ciudad para darle la bienvenida al nuevo. La idea era aprovechar toda la mañana y descansar un poco a la tarde antes de darle la mano al año nuevo en la Plaza de la Ciudad Vieja. Nuestro itinerario nos llevaría por los barrios de HradčanyMalá Strana, ambos al oeste del Río Moldava.

Puntos destacados del día

De esta manera, para llegar hasta Hradčany hicimos transbordo hasta tomar al tranvía 22 para finalmente bajarnos en la parada de Pohořelec (1). Allí nos esperaba el más que conocido Castillo de Praga. La opción del tranvía hasta la parada mencionada es la más factible, ya que toda la zona está elevada, y llegar a pie puede llegar a ser un calvario. Desde ella, basta con ir bajando y dejarse llevar.

Antes de llegar al Castillo, nos topamos con la Iglesia de Loreto (2), un edificio barroco del siglo XVII que a día de hoy es un lugar de peregrinación muy solicitado por creyentes. Su visita es posible, medio pago por supuesto. Muy cerca también podréis visitar si os apetece el Monasterio de Strahov (3), donde brilla con luz propia su biblioteca de cuento. Sin embargo, estuvimos leyendo que sólo dejaban mirarla desde fuera por temas de conservación y que la visita era muy corta. Debido a ello decidimos pasar de largo y disfrutar de la biblioteca del Klementinum al día siguiente, también una maravilla.

Iglesia de Loreto

Recorriendo el Castillo de Praga

Y siguiendo cuesta abajo, alejándonos cada vez más de la tranquilidad, llegamos hasta el Castillo de Praga (4), ya atestado de turistas a pesar de la hora temprana. Y es que debido a los días festivos la ciudad estaba a rebosar, como os muestro en algunas fotos. La entrada al complejo coincide con la dirección de bajada que seguíamos, quedando a nuestra derecha un mirador con unas vistas magníficas de toda Praga.

La entrada principal del Castillo de Praga, con el mirador a la derecha

La entrada principal, custodiada por guardias uniformados y flanqueada por estatuas de titanes, sirve para la salida de los visitantes. El cambio de guardia puede ser visto al mediodía desde ese punto. Pero para entrar, hay que ir hasta una pequeña puerta situada a la izquierda mirando la misma de frente. Había una gran cola, aunque bastante fluida. Tenéis toda la información en la web, además de un mapa interactivo.

Mapa del Castillo. Lo podéis encontrar en la web mencionada arriba

Tras pasar un control de seguridad, accedimos al complejo. El acceso es gratuito, teniendo que pagar en función de los diferentes edificios del mismo que se quieran visitar ya una vez dentro en una pequeña oficina. Nos decidimos por el circuito B, que incluía la visita al Antiguo Palacio Real, la Basílica de San Jorge, la Catedral de San Vito y el Callejón del Oro. La entrada costaba 250 czk (10€), aunque la sacamos a mitad de precio enseñando nuestros carnets de estudiante y diciendo que teníamos menos de 26 años. Su poquito de cara que no falte. Decidimos ver sólo lo más importante, y aún así nos llevo casi toda la mañana. Igualmente pagamos por el derecho a hacer fotos 50 czk, que después no nos pidieron en ningún lado…

Entradas, con los puntos visitables en el circuito B a la izquierda

Una cosa que le suele suceder al viajero, es tender a pensar que el Castillo de Praga es la enorme Catedral que se ve desde casi cualquier punto de la ciudad. Sin embargo, el Castillo es todo el complejo en sí, y es que a lo largo de los siglos este fue creciendo conforme nuevos monarcas iban construyendo nuevos edificios llegando a formar más una ciudadela que un castillo. Los principios del mismo datan del siglo IX.

Los jardines exteriores sólo abren al público de abril a octubre. Todo el complejo es alargado, dividiéndose primero por patios, y llegando por última a una larga calle que baja hasta el fondo. En el patio posterior a la Catedral, había un mercado navideño muy chulo, en el que Marta disfrutó como una niña comiéndose un waffle con todo el chocolate que se le podía poner. Yo igualmente compré un perrito caliente con una salchicha que se podía usar como bate de béisbol.

 

Detalle de la fachada de la Catedral de San Vito

Típica foto que le pides a alguien que pasa y resulta que es el peor fotógrafo de toda la plaza (jaja)

De los diferentes edificios que entramos, nos alucinó sobremanera el gran Salón Vladislav del Antiguo Palacio Real. Igualmente, la Catedral de San Vito es acogedora por dentro, con todo tipo de detalles, donde destacan la tumba de San Juan de Nepomuceno (muerto en 1393 tras tirarlo al río Moldava, por no querer revelar los secretos de la reina), la Puerta Dorada o la Capilla de San Wenceslao.

Salón Vladislav del Antiguo Palacio Real

Tras un paso por la pequeña Basílica de San Jorge, llegamos hasta el famoso Callejón del Oro, con sus casas bajas de colores que en su día albergaban la casa de los guardias. En el número 22, una pequeña casa azul, vivió Kafka durante 1916 y 1917. Hoy en día están totalmente restauradas y han sido decoradas para reflejar sus usos anteriores. Por un pasillo que discurre por encima de todas, hay una exposición de armaduras y armas realmente interesante.

Callejón del Oro

Mirador desde el fondo del complejo del Castillo. Puente de Carlos

El pintoresco barrio de Malá Strana

Saliendo por su puerta principal, fuimos bajando la calle Nerudova hasta llegar al barrio de Malá Strana, uno de los barrios más puros. Deambulamos un rato por él, pasando por la Iglesia de San Nicolás (5), con su imponente campanario, y llegando hasta el muro de John Lennon (6). Durante los años 80, este lugar se convirtió en un foco político de la juventud, pasando a ser un símbolo de rebelión contra el comunismo. Hoy en día representa un punto turístico más que otra cosa, pero no por ello deja de ser un lugar con un rollo especial.

Malá Strana. Iglesia de San Nicolás

Tocaba cruzar el río hasta Staré Město por uno de los puentes más bonitos de Europa, el Puente de Carlos (7). Todas las vistas desde allí son espectaculares, con músicos callejeros poniendo banda sonora y artistas pintando retratos y caricaturas. Eso sí, era infumable la cantidad de gente a esa hora. Si queréis echar una buena foto o tener tranquilidad en él, la única manera es de noche o al amanecer.

Yo, el único en el puente (???)

El puente cuenta en total con 30 estatuas repartidas entre cada lado, siendo la más conocida la de San Juan de Nepomuceno. Según la tradición, quien toque las placas inferiores, volverá a Praga. En ellas se muestra como fue tirado al río. Decidimos tocarlas otro día, ya que en ese momento solo íbamos a tocar a una hora de cola cada uno. El lugar es espectacular, y coronado con las dos torres casi gemelas que se encuentran en cada extremo del mismo. Sin duda, un lugar muy top.

Estatua de San Juan de Nepomuceno

Tras picar algo por la zona tomamos el metro de vuelta al apartamento a descansar. Con las pilas cargadas, y con nuestros gorritos free-christmas-style preparados, nos fuimos a celebrar fin de año. Desde que salimos del alojamiento, cohetes y petardos sonaban a doquier en cada esquina, toda una locura de pirotecnia. Igualmente, todo el centro histórico estaba abarrotadísimo, con un ambiente increíble.Aprovechamos para andar libremente, dejándonos llevar, para terminar cenando algo en el mercadillo de la Plaza de la Ciudad Vieja (8) con sus buenas cervezas para alegrarnos la noche.

Todos en la Plaza de la Ciudad Vieja, minutos después de la entrada al año nuevo

Dos árboles navideños resplandecientes en la misma foto

Allí acabamos juntándonos vía grupo de Whatsapp, algunos componentes del tour de la cerveza del día anterior. Debo de confesar que no soy amante de las uvas, por lo que mi tradición desde hace tiempo y que no podía faltar era entrar al año nuevo con 12 Cheetos pelotazos (jaja). Marta si que acabó comiendo uvas. Nunca podremos olvidar ese momento mágico, nuestro primer fin de año en el extranjero, junto a personas tan maravillosas que nos hicieron sentir como en casa. ¡¡¡¡FELIZ 2018!!!!

 

Praga. Fin de año 2017/18. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Free Tour + Tour de la Cerveza

Día 3: Ayuntamiento Viejo/Reloj astronómico + Klementinum + Fuegos Artificiales

Día 4: Excursión a Kutná Hora + Alrededores Plaza Wenceslao

Día 5: Museo Judío + Barrio Malá Strana + Vuelta a la Realidad