Como buen día 1 de enero, nos levantamos con sabor amargo en la boca y un poco de resaca, haciendo un esfuerzo por levantarnos a una hora considerable para aprovechar la mañana. Cuando salimos, las calles aún mostraban los síntomas de la noche anterior, con cohetes y botellas amontonados en muchas esquinas. Tocaba adentrarse y conocer más en profundidad Staré Město, además de vivir los tradicionales fuegos artificiales que cada día de entrada a un nuevo año tienen lugar en la ciudad.

Puntos del día

Estragos de nochevieja

Llegamos como primer punto a la Torre de la Pólvora (1), desde donde antiguamente comenzaba el camino real, por el cuál los reyes checos andaban hasta llegar a la Catedral de San Vito, para su coronación. Es una de las 13 puertas originales del barrio, datada del siglo XV.

Torre de la Pólvora y Marta Dinámita

Siguiendo el camino, llegamos a nuestro punto central para todo, la Plaza de la Ciudad Vieja, donde aprovechamos para entrar en la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn (2). Su fachada, con dos chapiteles góticos que parecen de cuento, hizo que Marta se enamorara desde el primer día que la vio, siendo por mucho su iglesia favorita. De noche aún luce más espectacular, como comprobaríamos más tarde. Una de sus curiosidades es que está entre diferentes edificios, teniendo que acceder a ella desde la Plaza principal atravesando un edificio a través de un arco. El interior, con un barroco muy cargado, no hace justicia a su fachada. Por toda la ciudad la mayoría de iglesias ofrecían entradas para conciertos de año nuevo.

Y para borrar del todo la cerveza de la noche anterior de nuestro cuerpo, nos metimos entre pecho y espalda un Trdelník, un masa enrollada de harina exportado desde Hungría pero con mucha fama en Praga. Lo acompañamos con su poco de Nutella que endulza hasta el alma más maligna.

En Praga existen muchísimas torres y complejos donde subir a contemplar la ciudad desde las alturas. El más concurrido y el que ofrece una de la más panorámicas mas chulas es la torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja (3). La entrada al Ayuntamiento, junto a su torre, nos salió por 150 czk cada uno gracias al 50% de descuento enseñando el carnet de estudiante. Tenéis más información en la web de turismo de Praga.

Praga a vista de pájaro. A la izquierda la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn

En la cima de la torre del ayuntamiento

Además de la vista de pájaro de la ciudad, la visita al complejo del Ayuntamiento permite ver una pequeña capilla gótica desde la que se pueden ver las estatuas de los 12 apóstoles que salen a cada hora en punto del espectáculo del reloj astronómico. Igualmente es visitable varias salas de plenos. Hoy en día el edificio, fundado en 1338, se usa con fines ceremoniales. Durante la II Guerra Mundial, gran parte de este fue destruido, reconstruyéndose sólo una parte. Merece la pena buscar las fotos en la red.

La entrada queda en la doble puerta de información del edificio de la izquierda. A la derecha se puede observa el reloj astronómico y la torre en obras

Para comer elegimos el restaurante Novoměstský pivovar (4), cerca de la Plaza Wenceslao, un lugar típicamente checo que habíamos reservado por internet donde realizan su propia cerveza. Te ofrecen incluso la carta en castellano. De nuevo, una comida típica muy calórica, para no levantarse de la mesa en dos horas. El precio fue un total de 735 czk en total (30€), y la comida aunque buena, no nos pareció nada del otro mundo.

Desde allí, decidimos ir andando por la orilla este del Río Moldava para disfrutar de sus vistas y sus edificios. Nuestro primer punto fue la Casa Danzante (5), un edificio chulísimo obra de dos arquitectos, entre ellos Frank Gehry, muy conocido por el Museo Guggenheim de Bilbao. Lo único que le pedimos, es que baile y dance lo que quiera menos canciones de Justin Bieber.

Yo también se bailar… 🙂

Por el camino también nos encontramos con el bonito Teatro Nacional (6), para terminar con la boca abierta observando el Puente de Carlos con el Castillo de Praga a los lejos. Una postal llena de colores, de esas que te tocan la patata durante un rato y por la que viajar te lleva tanto de vida.

El Teatro Nacional, iluminado de rayos de vida (poeta ven a mí)

Vistas del Puente de Carlos y el Castillo de Praga

Vistas del Puente de Carlos y el Castillo de Praga

Por la mañana, antes incluso de subir a la torre, nos habíamos acercado a hacer la visita al Klementinum (7), estando casi todos los pases de la mañana ocupados. Tuvimos que comprar para el tour de las 16.30h y volver más tarde. Los dos por 300 czk de nuevo con descuento de estudiante, en este caso en inglés, ya que no lo ofrecen en castellano. Y para allá que fuimos. El lugar es un enorme complejo con mucho peso e historia en la ciudad. Tenéis horarios y más información en su web.

La visita de alrededor de una hora incluye sólo un pequeño entramado. Elegimos esta visita sólo para ver la biblioteca barroca que posee, una maravilla absoluta que parece atrapada en el tiempo. Sólo se podía ver desde un pequeño balcón desde la puerta, por temas de conservación, pero con eso nos bastó. Absolutamente mágico para cualquier persona enamorada de la lectura.

La impresionante biblioteca barroca. Por desgracia no se pueden echar fotos, algo totalmente lógico (fuente: web del klementinum)

También pudimos ver varias salas con el estudio astronómico como tema principal, una disciplina muy estudiada allí durante siglos. Y para terminar, otra postal insuperable, Praga desde las alturas de su torre astronómica con la luna llena pintando un cuadro en la noche que le sacaría una sonrisa al checo más serio del país.

Aquí hay que morir

Justamente después, a las 18h, tenía lugar el tradicional lanzamiento de fuegos artificiales de año nuevo, desde la colina de Letná (8)Por no tener mucho tiempo de maniobra lo vimos desde la orilla contraria, pero aconsejamos como lugares top, algún puente (most Legií, Čechův most, Mánesův most, Puente de Carlos), la orilla del río (los muelles Smetanovo nábřeží y Dvořákovo nábřeží), el monte de Petřín o el parque de Letná.

Terminamos el día junto a Karen y Raúl, dos donostiarras que nos acompañaban por tercera noche consecutiva. El lugar que elegimos fue U Sudu (9), un bar que puede parecer pequeño pero que a medida que vas entrando se bifurca en una especie de tramo de cuevas/catacumbas con más barras y recovecos. Un lugar que descubrí años atrás durante mi breve estancia de una noche siendo por aquel entonces erasmus. Si os gustan este tipo de bares, este debe ser un must, y si encima tenéis la suerte de compartir cerveza en tan buena compañía como nosotros, ¡aún mejor!

Praga. Fin de año 2017/18. Organización y planificación

Día 1: Llegada + Free Tour + Tour de la Cerveza

Día 2: Castillo de Praga + Muro de Jonh Lennon + Puente Carlos + Nochevieja

Día 4: Excursión a Kutná Hora + Alrededores Plaza Wenceslao

Día 5: Museo Judío + Barrio Malá Strana + Vuelta a la Realidad