Pasar un fin de año lejos de casa, con todo lo que conlleva a nivel familiar puede parecer extraño para muchos, sin embargo es toda una experiencia. Siempre será una entrada de año nuevo especial, el primero que pasamos juntos Marta y yo. Y es que es estar viajando, y como fue en nuestro caso, compartiendo ese momento tan español como las uvas con personas que habíamos conocidos en el propio viaje, fue algo espectacular. Y Praga no hizo más que mejorarlo todo, porque sencillamente, es una ciudad mágica.

Situada en la República Checa, un país de Europa Central conocido como tal desde que en 1993 se dividiera la antigua Checoslovaquia, Praga luce por si sola desde hace siglos. Una ciudad llena de detalles y rincones, con una gran aura a su alrededor, donde se respira arte, arquitectura, historia y música. Un tipo de ciudad que a nosotros especialmente nos encanta, ya que se puede ir caminando a prácticamente cualquier lugar. La ciudad de Franz Kafka.

Plaza de la ciudad vieja desde la torre del Ayuntamiento Viejo

La capital de Bohemia tiene barrios muy característicos, entre los que destacan Malá Strana, Staré Mesto o Nové Mesto. De igual manera, como puntos más turísticos se encuentran el famosísimo Puente de Carlos, el Castillo de Praga o el Museo Judío. La oferta cultural es enorme, el conocido teatro negro, pasando por conciertos de música clásica, bares nocturnos de jazz o museos de todos los colores. Os dejo en este enlace la web del portal oficial de turismo de Praga.

En el muro de John Lennon

Tal y como leímos en nuestra guía, hay un antiguo proverbio checo que dice «donde se hace la cerveza, la vida es buena»… ¡y que razón que tiene! Es toda una meca para los cerveceros, con precios que rozan en algunos casos una cota inferior que pedir agua. Llenarse el bigote de espuma está a la orden del día.

Como marcas más conocidas podemos encontrar Pilsner Urquell o Staropramen, aunque la verdadera magia se encuentra en la cantidad de cervezas artesanas que existen en prácticamente cada bar de la ciudad. Y entre todos estos bares, algunos antros que son todo un descubrimiento. Y para acompañar a la cerveza, una buena comida calórica tipica checa. Una gastronomía para olvidarse de comer sano durante unos días.

¡Probando toda clase de cervezas!

Desde Praga es posible realizar un gran número de excursiones interesantes de un día. Entre ellas destacan la visita al Castillo de Karlstejn o Konopiste, el campo de concentración de TerezinKarlovy Vary, ciudad balneario mundialmente conocida por las numerosas fuentes de agua minerales por su ciudad. Nosotros nos decidimos por una pequeña ciudad a una hora en tren, Kutná Hora, conocida por sus antiguas minas de plata y por sobre todo, capilla de huesos humanos, un lugar entre lo maravilloso y lo macabro.

Una muestra de los que nos encontramos en la capilla de huesos en Kutná Hora

Hace unos años atrás, la fama de  barata perseguía la ciudad. Hoy en día te cobran prácticamente por todo y en muchos casos los precios son bastante abusivos, y es que el turismo de masas es lo que atrae. La moneda en el país es la Corona Checa, donde alrededor de 25 son 1 € al cambio (podéis ver el cambio en cada momento aquí).

Antiguo cementerio judío

Para el cambio a de euros a coronas para disponer de efectivo, lo mejor es acudir a un banco o bien a una casa de cambio con buena tarifa (la guía del freetour nos recomendó esta). Es importante, además del ratio de cambio, que no te cobren comisiones por hacerlo. En cajeros también es posible sacar dinero con casi cualquier tarjeta, aunque como siempre, los genéricos que encontrareis por la calle anclados en tiendas os ofrecerán un peor que cambio que alguno de un banco más específico. Por suerte, tenéis tarjetas como la Bnext o la N26, ambas gratuitas y seguras.

Antes yo, y ahora Marta en rollo instagramer

A continuación muestro los detalles principales del viaje, así como la organización principal de este, dividido por días:

Duración: 5 días (+1 de vuelta). 30 de Diciembre de 2017 a 5 Enero de 2017.

Compañero/s de viaje: Marta, compañera preferida de viaje/vida.

Vzorkovna, un antro antro pero antro (chulísimo)

Modo de llegada: Vuelo de ida y vuelta Madrid- Praga con Ryanair (120 €). Fueron adquiridos a mitad de septiembre.

Alojamiento: Nos alojamos en Limes Apartments, donde estuvimos alojados en un pequeño apartamento con cocina por 470,25 €/total, es decir, 47 €/noche/persona. En el post del primer día se muestran fotos y la ubicación exacta del hotel. El alojamiento se encontraba en el barrio de Zizkov, o en otras palabras, en un barrio cercano al centro, pero teniendo que coger transporte público todos los días para llegar. Cuando compramos los vuelos, la oferta de hoteles más céntricos era muy escasa además de cara, por lo que preferimos pagar menos y estar un poco más alejados. Con más tiempo de antelación hubiéramos logrado un mejor precio.

En la casa de Kafka, situada en el Callejón del Oro

El transporte público funciona genial por toda la ciudad, damos fe de ello. Tuvimos que coger tanto metro, tranvía y bus y todos fueron muy puntuales (web de transporte público). Nosotros nos movimos haciendo caso a las conexiones que nos dijeron tanto en el hotel como a través de Google Maps, con un acierto del 100 %.

Vistas desde la torre astronómica del Klementinum. Espectacular

Eso sí, ya os digo que los checos son personas muy serias, a pesar de ser el país que más cerveza consume del mundo. Sin más, ¡acompáñanos a pasar un fin de año muy especial y más abrigados que nunca!

Día 1: Llegada + Free Tour + Tour de la Cerveza

Día 2: Castillo de Praga + Muro de Jonh Lennon + Puente Carlos + Nochevieja

Día 3: Ayuntamiento Viejo/Reloj astronómico + Klementinum + Fuegos Artificiales

Día 4: Excursión a Kutná Hora + Alrededores Plaza Wenceslao

Día 5: Museo Judío + Barrio Malá Strana + Vuelta a la Realidad