La isla más grande y «resortizada» del Bajo Golfo de Tailandia, Koh Samui, sería nuestra siguiente parada. Una isla llena de lujos, donde los precios son más caros de lo habitual y donde la esencia de isla tailandesa no se hace tan latente. Un lugar donde los más adinerados ven la vida desde una tumbona de super hotel mientras degustan un cóctel raro y explosivo. Elegimos este enclave ya que queríamos terminar nuestro viaje con dos noches de relax, en un bungalow tranquilo con una piscina donde leer, echar la siesta o querernos muchito.

Koh Samui, junto con nuestros movimientos en ella

Esta parte del viaje fue la que teníamos menos planificada, ya que el destino y alojamiento lo decidimos desde la propia Koh Tao. Sólo queríamos un resort que no se nos fuera de precio y que nos diera tranquilidad, por lo que tras barajar entre Koh Samui y Koh Pha Ngan, decidimos la primera por un enclave donde no nos hiciera falta la moto. De ser más amigables con la dos ruedas, casi con total seguridad hubiéramos tomado como opción la segunda, mucho más virgen.

Era tiempo de atardeceres y fruits muy shakes

Desde Koh Tao, y tras madrugar, cogimos un ferry a las 9 de la mañana que habíamos comprado a través del hotel la noche anterior por 600 bahts/16 €/cada uno. Incluido el transporte al muelle desde el hotel. Tras unas dos horas de trayecto muy apacible llegamos a Koh Samui, al muelle norte de la isla (1), donde lo primero que nos sorprendió fueron los precios de los taxis. 400 baths hasta nuestro hotel, que quedaba bastante cerca, todo un derroche en comparación a otros lugares. Y es que en esta isla, para moverse, la opción de moto es la única viable para descubrirla, de ahí que nos moviéramos en estos días.  Incluso las excursiones de un día islas cercanas se iban de precio.

La isla, con una carretera que la bordea de alrededor de 50 km, tiene una amplia colección de hoteles de precio medio-alto donde alojarse. Con un presupuesto holgado, serás el rey. Sin embargo, las dos zonas con más aglomeración y más solicitadas son Bo Phut (2), nuestra elección, al norte, y Hat Chaweng (3), una playa al noreste. Una zona bastante tranquila. En la primera de ellas se ofrece una zona de tiendas y hoteles boutiques tranquilos, con una noche para relajarse e ir a algún restaurante. Si se busca un ambiente más fiestero, se ha de escoger la segunda opción, una playa con música hasta altas horas a todo trapo y donde si se quiere más tranquilidad, se habrá de ir un poco más al sur.

En los jardines de nuestro hotel, vacilando de cartelito

Nuestra elección: Bo Phut

Los puntos de interés en Bo Phut

Nuestro hotel se llamaba Smile House (4), situado en pleno centro de Bo Phut, un hotel de bungalows familiares con dos piscinas y una zona intermedia con mucho verde donde relajarse. Aunque la primera de las piscinas estaba atestada de familias, la trasera, más pequeñita,  estaba más escondidita y tranquila. En total pagamos por las dos noches 5040 bahts/135€/los dos con desayuno incluido. Un precio muy barato si comparamos con precios españoles.

Nuestro bungalow, donde me pegué unas buenas siestas de babita en la almohada

Al borde (pero no de lo imposible)

Lo más destacado de la zona es el Fisherman´s Village (5), una antigua zona pesquera que ahora se ha convertido en una calle con muchas tiendecitas turísticas, restaurantes y hoteles. Por allí deambulamos paseando y mirando de todo. Toda la zona tenía precios bastante elevados. Igualmente en la zona oeste también hay una pequeña zona con galerías de tiendas más modernizada, llamada The Wharf (6).

Para fisherman, yo, pescando a esa niña de la foto

Un restaurante que nos gustó mucho por la zona fue The Hut (7), con platos tailandeses y de pasta a un precio bajo (pagamos 360 bahts los dos). Otra noche cenamos en el propio restaurante del hotel, con mesas sobre la propia playa, todo un gusto. Sin embargo, mucho ojo, ya que esta zona cobra aparte los impuestos, por lo que al precio de la carta tendréis que sumarle como un 15 % más por lo general. Hay que mirar bien la letra pequeña. Nos quejamos por que no nos habían dicho nada sobre esto al sentarnos y se pusieron muy farrucos. En este sentido el hotel dejó mucho que desear. También llegamos a comer en la piscina a precio más económico sándwichs y comidas preparadas que venden en el Seven Eleven de la zona, donde ellos mismos te calientan todo.

Además del lujo de tener una piscina con nuestro rinconcito de tranquilidad, otro placer de esos días fueron las puestas de sol. Desde Coco Tam´s (8), una especie de chiringuito con mesas en la arena mirando al mar, tuvimos unos atardeceres mágicos con nuestros fruit shakes de mil sabores.

De noche, también deambulamos por la playa para ver los diferentes hoteles desde ella. Nos llamo la atención que había mesas muy románticas con velas preparadas para los más tortolitos en su luna de miel, con una jaima decorada con cortinas. ¡De revista de los años 90!

Si mira, camarero, un caviar al punto por favor

En definitiva pasamos casi tres días de relax y tranquilidad, que disfrutamos mucho tras tanto ajetreo. Tal vez, hablándolo a posteriori, no lo hubiéramos hecho igual, ya que Koh Tao nos maravilló muchísimo más que esta isla.

Las vistas desde el desayuno de nuestro hotel

Como ir de Koh Samui al aeropuerto de Surat Thani

Para salir de la isla y llegar hasta Bangkok, donde teníamos en dos días la vuelta a casa, hay varias opciones. La más económica, la combinación de ferry hasta la península más transporte por carretera o tren con muchas horas de por medio, y la más cómoda y rápida, un vuelo desde el aeropuerto de Surat Thani tras llegar hasta allí en ferry más bus. Nosotros cogimos la segunda ya que compramos el vuelo con Air Asia con bastante antelación y lo cogimos a buen precio (55€/persona).

El aeropuerto de Surat Thani era muy pequeño y anticuado

Como no podía ser de otra forma, la zona también contaba con muchas agencias. Estuvimos preguntando para ver la opción más barata para conseguir el traslado hasta el aeropuerto. Lo conseguimos por 600 baths/16€/persona. Eso sí, cogimos como cuatro transportes para llegar al aeropuerto, aunque no tuvimos ningún problema. El vuelo se retrasó como una hora, llegando a Bangkok alrededor de las 23.30h. Este movimiento nos dio la opción de poder aprovechar el siguiente día al completo, ya que teníamos el vuelo de vuelta a España de madrugada ese mismo día. En el siguiente post os explicaré que opción pensamos para aprovechar al máximo el último día en Tailandia.

Nuestra cena low cost en el aeropuerto, lejos de los lujos de Koh Samui

!Se estaba acabando lo bueno!

 

Tailandia. Julio-Agosto 2017. Organización y planificación

Día 1-2: Bangkok. Wat Pho + Chinatown + Wat Phra Kaew y Gran Palacio

Día 3: Sukhothai. Parque histórico

Día 4-5: Chiang Mai. Sunday Walking Street + Elephant Nature Park + Night Bazaar

Día 6: Chiang Mai. Principales Templos + Museo Popular Lanna + Maya Shopping Center

Día 7: Krabi (Ao Nang). Railay. Viewpoint + Hat Railay West/East + Hat Phra Nang

Día 8: Krabi (Ao Nang). Excursión Phi Phi Speed Boat. Bamboo Island +  Pileh Lagoon + Phi Phi Island + Snorkel

Día 9-10-11: Parque Nacional de Khao Sok. Safari Nocturno +  Cheow Lan Lake Overnight Tour

Día 12-13: Koh Tao. Nangyuan Island + Snorkel + Bautismo de Buceo

Día 17: Bangkok. Taling Chan Floating Market + Chatuchak Market + Buda Oro Macizo +  Casa de Jim Thompson + Vuelta a la Realidad