Considerada como una de las selvas más antiguas del mundo, el Parque Nacional de Khao Sok se encuentra entre la costa del Ándaman y el Golfo de Tailandia. Aunque no es un lugar tan visitado o frecuentado como otros en Tailandia, todo lo que vimos sobre este parque nos encantó, de modo que le dejamos hasta tres días en nuestro viaje. Y no nos decepcionó. Aunque leímos que durante la época de monzones había mucha lluvia y los senderos estaban embarrados, decidimos hacerlo igualmente, y fue toda una aventura irrepetible.

La situación de nuestra base

Khao Sok y el Lago Cheow Lan

Llegamos desde Ao Nang sobre las 15h a nuestro hotel, Las Orquideas Resort (1), que se encuentra en un camino que se traza desde la carretera principal y conecta con la puerta principal del parque. En este hay muchísimas opciones de alojamiento. Nosotros reservamos el nuestro a través del propio lugar vía su página web, tras investigar y decidirnos por él. El alojamiento era rural, muy bonito, aunque se nos fue la luz a menudo durante todo el día, teniéndonos que duchar con agua fría y nos quisieron hacer pagar un dineral por una toalla que perdimos. Por lo demás todo genial. Tailandia rules.

La entrada desde la carretera principal, aunque lo parezca, no estamos en los 80

Teníamos una noche reservada allí en un bungalow estándar (1800 bahts/total) y la siguiente la pasaríamos en una cabaña flotante en el lago Cheow Lan, en una excursión única (2500 baths/persona). Un lago artificial datado de 1982. Asimismo, para este primera noche, habíamos reservado un safari nocturno por la selva (700 bahts/persona). Igualmente es posible realizar otras actividades como senderos por libre o actividades en canoa, que no hicimos por falta de más tiempo.

Fuimos a comer a un local cercano con buenas críticas, Pawn´s Restaurant (2), donde probamos el mejor Pad Thai de toda nuestra estancia (260 bath/total). La tarde la pasamos en la piscina del resort, algo descuidada, y pegándonos el capricho de otro masaje tailandés (400 baths/persona). ¿Qué no se diga no?

Un safari nocturno por la selva

Y cuando anocheció nos preparamos para la primera gran aventura, el Safari Nocturno por lo senderos del parque. Nos proporcionaron unas linternas para la cabeza, dos chubasqueros y agua, y nos acercaron a la entrada del parque donde nuestro guía, con una camiseta del Madrid, estaba esperando. Allí tuvimos que pagar una tasa de 300 bahts cada uno por entrar al parque, aunque también nos serviría para el día siguiente.

Preparados a nivel máximo. Formato bolsa de basura

Sólo podemos decir que fue una de las experiencias más chulas que hicimos nunca. Además el guía, super buenísima gente, era exclusivamente para los dos. Veía lo imposible entre tanta oscuridad. Estuvimos cerca de dos horas caminando entre senderos, viendo más animales de los que pensábamos que íbamos a ver, en su mayoría insectos. Todo esto acompañado con una lluvia intensa que no hizo más que hacer que nos sintiéramos en la gloria.

Nuestras posesiones iban guardadas en una pequeña maleta debajo del chubasquero que llevábamos puesto. Ni que decir tiene que tal vez este tipo de aventura no es apta para todos los públicos, en especial si os asustan los insectos o la incomodidad del barro. Disfrutamos como enanos y echamos fotos increíbles. Esa noche dormimos como bebés escuchando llover desde nuestro bungalow, no sin antes bebernos una cerveza y brindar por el momento en el porche.

Un día de trekking y una noche en cabañas flotantes

A la mañana siguiente, tras un rico desayuno, nos recogió un bus para iniciar la excursión por el parque con noche en las cabañas flotantes. Llevábamos las maletas pequeñas con lo mínimo, dejando la grande en el propio hotel. Aunque íbamos preparados con zapatos bajos de montaña, estos ya estaban chorreando de la noche anterior, por lo que compramos otros que resultaron ser los mejores del mundo para este tipo de actividades. Todos los guías lo llevaban. Los compramos en una parada que hicimos en un pequeño mercado, donde también nos abastecimos del Seven Eleven. Made in Thailand, horteras a más no poder con calcetines, pero por solo 85 baths el par.

Estilo thai de moda

De vuelta al bus nos llevaron hasta un embarcadero en el Lago Cheow Lan (3), desde el cuál hicimos un trayecto en longtail hasta nuestro alojamiento aquella noche. El recorrido, de cerca de una hora, nos dio muestras de lo impresionante del lugar, con un lago en calma y unas orillas verdes. Menos mal que llevábamos el chubasquero, nos pusimos chorreando.

Finalmente llegamos a las cabañas, donde nos asignaron una a cada grupo. Las imágenes del lugar hablan por si solas. Estuvimos un rato disfrutando del lugar, comiendo juntos a los demás visitantes en una plataforma central común y haciendo kayak por el lago. Hay cabañas de este tipo por todo el lago, y dependiendo del hotel, la reservan con una u otra compañía. La nuestra se llamaba Smiley Lake House y ciertamente estaba todo muy bien organizado, con guías muy simpáticos a la par de peculiares.

A la tarde nos llevaron a realizar un trekking por mitad de la selva, tras un nuevo recorrido en longtail. Fue uno de los momentos más mágicos del viaje: barro hasta las rodillas, lloviendo a mares, con tramos de río hasta el pecho e incluso atravesando un trozo de cueva inundado. Por suerte teníamos una mochila antigua que nos habían dejado en el hotel. En otros países seguramente hubiera estado más controlado y nos hubieran dado protección, pero esto es Tailandia, y nos encanta.

A la vuelta vimos algún que otro mono. No nos quedó más tiempo que para cenar arroz y pescado, hacer otro pequeño recorrido en barca buscando animales ya de noche y brindar con otra cerveza que allí mismo vendían bajo una luna inmensa. Dormir así es un lujo que no supera ni el mejor de los hoteles de 5 estrellas. De noche, incluso cortaban la luz por completo.

Último día en Khao Sok

El amanecer del día siguiente tampoco se quedó corto. Antes siquiera de desayunar, nos montamos de nuevo en el longtail e hicimos un pequeño trayecto para intentar ver animales desde la barca por las orillas. Vimos más monos e incluso algún águila. No contéis con ver animales más grandes, el guía nos comentó que era prácticamente imposible.

Desayunamos, hicimos el check out y nos llevaron hasta una de las cuevas más conocidas de la zona: Pra Kay Petch Cave o Cueva Diamante. En su oscuro interior vislumbramos murciélagos, arañas y unas impresionantes estalagmitas y estalactitas como nunca habíamos visto. La antigüedad de la misma no quisimos ni imaginarlo.

La última parada fue el punto sobre el lago más famoso, 4 formaciones rocosas que salen directamente de él como si de 4 dedos se tratasen. Otras de las grandes atracciones del parque natural es la famosa flor Giant Rafflesia, una de la más grandes que se conocen. Desafortunadamente florecen entre los meses más cálidos. De vuelta al embarcadero del día anterior, nos recogió de nuevo el bus y nos dejaron en el hotel tras una parada para comer. Se acababa nuestra increíble experiencia en Khao Sok.

Como llegar de Khao Sok a Koh Tao (o a cualquier otro lugar)

De nuevo, todo es fácil en cuanto a transporte. Sólo nos basto con hablar en recepción de nuestro hotel a la llegada y ellos mismos se ocuparon de todo. Todo se organiza a través de una agencia que se encuentra al principio del cruce entra la carretera principal y el camino de hoteles hasta las puertas del parque natural. La próxima parada era Koh Tao, la menor de las tres islas más concurridas del Golfo de Tailandia.

Nuestro transporte a Koh Tao

El viaje nos salió por 950 baths/persona e incluía transporte en van hasta Surat Thani y un ferry nocturno hasta la isla. Tal como llegamos de la excursión al lago nos recogieron y nos fuimos. No sabíamos muy bien que esperarnos en el ferry, pero todo fue genial, con muchos más turistas a borde en una sala enorme con literas limpias. Nos dio incluso tiempo de cenar tranquilamente en la ciudad. Dormimos de miedo imaginándonos ya haciendo buceo entre corales en la isla…

Nuestra litera en el interior del barco

¡Tocaba más playa!

Tailandia. Julio-Agosto 2017. Organización y planificación

Día 1-2: Bangkok. Wat Pho + Chinatown + Wat Phra Kaew y Gran Palacio

Día 3: Sukhothai. Parque histórico

Día 4-5: Chiang Mai. Sunday Walking Street + Elephant Nature Park + Night Bazaar

Día 6: Chiang Mai. Principales Templos + Museo Popular Lanna + Maya Shopping Center

Día 7: Krabi (Ao Nang). Railay. Viewpoint + Hat Railay West/East + Hat Phra Nang

Día 8: Krabi (Ao Nang). Excursión Phi Phi Speed Boat. Bamboo Island +  Pileh Lagoon + Phi Phi Island + Snorkel

Día 12-13: Koh Tao. Nangyuan Island + Snorkel + Bautismo de Buceo

Día 14-15-16: Koh Samui. Bo Phut + Fisherman Village

Día 17: Bangkok. Taling Chan Floating Market + Chatuchak Market + Buda Oro Macizo +  Casa de Jim Thompson + Vuelta a la Realidad