Llegó el día. Y no nos lo creemos.

Llegó por fin ese momento de poder gritar a los cuatro vientos que nos vamos a viajar con lo puesto, a recorrer una gran porción del planeta durante un viaje sin billete de vuelta en el que estaremos conociendo nuevos rincones por un año. O el tiempo que se tercie.

Y es que viajar está muy bien, pero no tanto cuando se choca con la realidad. Esa barrera a nuevas escapadas con la que uno/a se topa cuando se da cuenta de que se tiene un tiempo muy limitado durante el año debido al trabajo y a sus pocas vacaciones.

Nos hemos cansado de exprimir los 22 días libres al año que disponemos y de hacer malabares para cuadrar nuevas rutas. Hemos roto con todas esas ataduras del día a día para ser dueños de nuestro tiempo durante al menos un ratito de nuestras vidas. Tener la flexibilidad soñada para hacer o deshacer a nuestro antojo.

Un ratito que puede ser lo mejor que hayamos hecho nunca.

VIAJAR, así, con mayúsculas.

 


 

¿Cuándo y cómo decidimos irnos a viajar por el mundo sin billete de vuelta?


 

Por si no nos conoces, somos Jesús y Marta, dos gaditanos que han vivido en Madrid durante 5 años y que han cargado en sus espaldas la bonita aventura que conlleva escribir un blog de viajes. Dos viajeros cómo tú, con ganas de pasarlo bien y de poner nuevas chinchetas en el mapamundi.

Para contarte porque nos vamos a viajar sin billete de vuelta, vamos a rebobinar un poco en el tiempo.

Finales de agosto de 2018. Nos encontramos en plena ruta de 3 semanas por Perú, en algún lugar del Valle Sagrado que rodea la mágica ciudad de Cusco, haciendo lo que más nos gusta: viajar, conocer y comer de escándalo.

Aquel magnífico viaje a Perú de 2018

Aquel magnífico viaje a Perú de 2018

En una de las excursiones que realizamos, conocimos a una chica marroquí que andaba recorriendo el mundo sin billete de vuelta, totalmente sola. En ese momento, llevaba ya varios meses de viaje, habiendo recorrido la India, gran parte del Sudeste Asiático, Nueva Zelanda, Isla de Pascua y un tramo de Sudamérica, dónde nos encontramos.

Igualmente, en ese preciso instante, la acompañaban otros dos viajeros (marroquí uno, francés otro) que por cosas del destino, y tras acabar de una forma u otra sus respectivos trabajos en sus países de origen, habían decidido echarse también la maleta a la espalda. Una amistad de muchísimos años los unía, desde que estudiaron juntos hace más de 20 años en Francia.

Y allí que fuimos a parar con ellos, compartiendo mesa durante la parada de aquella bendita excursión.

En una charla distendida, empezaron a contarnos sus aventuras, y a nosotros el corazoncito viajero nos empezó a latir como un tambor en la selva. En un momento dado, les preguntamos si se arrepentían de haberlo dejado todo y haber empleado sus ahorros en esta aventura. Qué como se sentían.

Hubo entre ellos una sonrisa cómplice y nos respondieron lo mismo sin dudarlo. Era lo mejor que habían hecho en toda su vida.

Así pues, y aunque la idea ya nos había rondado la cabeza de forma fantasiosa alguna vez, lo tuvimos claro. Al volver de aquella maravillosa aventura peruana nos sentamos cerveza en mano, como tanto nos gusta, y lo decidimos:

«Vamos a ahorrar, a preparar todo y a hacerlo realidad: en un par de años nos vamos a recorrer el mundo sin billete de vuelta».

 


El COVID vino a rompernos las ilusiones, con lo bonitas que nos habían quedado


 

Pero nadie dijo que fuera fácil.

Nos habíamos puesto como fecha de salida septiembre de 2020. Pero ya sabemos lo que ocurrió ese infame año. Un virus vino a romper las ilusiones de todo el planeta, las nuestras incluidas en el saco.

Por suerte, y aunque ya teníamos alguna cosa preparada e incluso alguna vacuna puesta, no habíamos dicho nada en el trabajo ni a muchas personas a nuestro alrededor. Pudimos dejar nuestro sueño aparcado a un lado y seguir con nuestra vida tras el escritorio, 8 horas al día, cómo si nada hubiera pasado.

Nos sentíamos un poco afortunados en cierta manera. Aunque nos costó verlo y mucho. Manteníamos nuestros trabajos, íbamos a poder ahorrar un poco, darle más fuerza a nuestro blog y hacer el momento de irnos aún más interesante.

Durante la pandemia al menos pudimos descubrir un poco más a fondo nuestro propio país

Durante la pandemia al menos pudimos descubrir un poco más a fondo nuestro propio país

Sin embargo, la realidad, vino a visitarnos. Los medios de comunicación nos metían miedo constante sobre el virus, aquello parecía que nunca iba acabar. Nos veíamos ya con mascarillas durante muchísimos años, sin poder hacer vida «normal». Un infierno, sobre todo en lo mental.

Finalmente, salió el sol.

Pudimos sobrellevarlo a nuestra manera y volver a marcarnos un nuevo objetivo realista. Tras un año 2021 de lenta recuperación en todos los sentidos, decidimos que la nueva fecha para irnos sería septiembre de 2022.

 


¡Llegó nuestro momento! ¿Cuáles son nuestros planes durante este tiempo?


 

Y ya sí que sí, nos vamos. Llegó septiembre, ese mes tan bueno para comenzar objetivos.

Tras pedir una excedencia en nuestros respectivos trabajos, hacer una gran mudanza de vuelta a Cádiz, y de tener prácticamente todo preparado, estamos a pocos días de irnos y comenzar nuestro gran viaje, nuestro gran sueño.

Nuestra primera parada será Brasil, comenzando por una ciudad única, la increíble Río de Janeiro.

Tenemos un nudo en el estómago curioso, fruto de todo lo que dejamos y de todo lo que se viene.

Aunque en un primer momento, nuestra idea era centrarnos únicamente en el Sudeste Asiático, por azares del destino, nos vimos en nuestra mano con billetes de ida y vuelta a Sudamérica. Esto se lo debemos a Birratour y a Latam Airlines, a través de una dinámica con blogs de viajes en la que participamos.

Viaje de año sabático por el mundo

¡Nos vamos de viaje por el mundo!

Así que dijimos, de nuevo cerveza en mano…¿Por qué no aprovechamos y visitamos medio año Sudamérica y otro medio año el Sudeste Asiático?

Dicho y hecho, eso son nuestros planes.

Pero, y cómo ya hemos comentado un poco más arriba, durante todo este tiempo seremos dueño de nuestro tiempo, con total flexibilidad para poder cambiar todo de la noche a la mañana.

O dicho en otras palabras, vamos a hacer justo lo que nos apetezca en cada momento. Esto no es una carrera por ver cuántos países visitamos. Es simplemente dejar fluir y disfrutar del día a día.

Hay gente que ya nos pregunta que qué vamos a hacer cuando volvamos de este viaje. Por favor, déjanos vivir el presente…¡Aún ni nos hemos ido, jaja!

 


 

¡Comienza nuestro viaje sin billete de vuelta al mundo!


 

Y aquí nos encontramos, a las puertas de la gran aventura de nuestras vidas. No sabemos cómo saldrá, y eso es lo más bonito que nos puede pasar.

Una cosa tenemos muy clara: no nos vamos a quedar con las ganas de saber que hubiera pasado si lo hubiéramos hecho. No queremos que pasen los años y arrepentirnos de no haber realizado este gran sueño por el simple hecho del miedo a dejarlo todo.

Además, ¿Qué significa realmente dejarlo todo?

Que sí, que dejamos nuestra casa en Madrid y todas esas comodidades de una ciudad grande. Que sí, que es verdad, que algún día echaremos de menos pedir por Uber Eats a la pizzería que tanto nos gustaba. Que sí, que se estaba muy bien en invierno con la calefacción o la mantita. Que sí, que echaremos de menos a la familia o los amigos.

Pero que igual que nosotros volveremos, todas esas cosas también volverán. Y tal vez hasta descubramos por el camino que no eran para tanto. O tal vez vengan otras aún mejores que las que teníamos. Quien sabe.

¡Qué nos quiten lo bailao! ¡A ampliar nuestro síndrome viajero!

 

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