Irlanda es muchísimo más que Dublín. De hecho, nos parece que lo mejor para visitar el país es estar al menos una semana y alquilarse un coche para recorrerlo, dejando para la ciudad un par de días o tres. Nosotros desgraciadamente no teníamos ese tiempo, pero si que guardamos un día para realizar un tour organizado por algún lugar del país. Así que acabábamos decidiéndonos por una excursión a los Acantilados de Moher, os contamos.

Excursión a los Acantilados de Moher y Galway desde Dublín en 1 día

Mapa de la excursión a los Acantilados de Moher, al oeste de Dublín

Los diferentes punto del día, atravesando de este a oeste Irlanda

Desde Dublín (1) se pueden realizar muchas excursiones de un día. Nosotros elegimos el oeste de Irlanda, para conocer la pequeña ciudad de Galway y los famosos Acantilados de Moher. La otra excursión por excelencia es cruzar a Belfast, en Irlanda de Norte, y visitar la Calzada de los Gigantes en el camino. Ambas requieren muchas horas de transporte, por lo que las mejores opciones si no se quieren tantas horas de camino es visitar Wiclow y Glendalough o bien la península de Howth.

Galway, mercado navideño

El primer punto de la excursión fue Galway

Donde contratar la excursión o tour a los Acantilados de Moher

Contratamos la excursión con Civitatis, una agencia que opera por todo el mundo. Esta nos costó 65€/persona, incluyendo los traslados, la entrada a los acantilados y una guía. La guía sólo hace acto de presencia durante los trayectos en bus, luego en las paradas todo es por libre. Como veis nada barato. Otra agencia que sabemos que opera es Paddywagon, con una excursión a los acantilados un poco más barata. Elegimos la primera opción por las opiniones de la web.

Primera parada: la ciudad de Galway

De este modo, a las 7.30h salíamos desde el punto de encuentro en O´Connell Street con dirección a la primera parada del día: Galway (2). Una pequeña ciudad costera con mucho encanto. Llegar hasta allí nos tomó unas dos horas y media, teniendo una hora y media para descubrirla, como veis no más tiempo que para andar por su calle principal y empaparse un poco del ambiente.

Centro de Galway

Nos gustó mucho lo colorido de las calles de Galway

La ciudad nos pareció que tenía mucha vida, con las calles llenas de gente y unos locales muy pintorescos pintados de diferentes colores. Tuvimos la suerte de visitar su mercado navideño, muy tranquilo a la mañana y con noria incluida, algo que habíamos echado de menos en Dublín. Estuvimos deambulando un poco y llegamos hasta el Arco Español, uno de los puntos clásicos de visita, un trozo de muralla del s. XVI.

El Arco Español de Galway

El Arco Español

Los Acantilados de Moher, un paraíso natural de Irlanda

En la ciudad aprovechamos para comprar algo de comer y zamparlo en el bus de camino al siguiente punto, los Acantilados de Moher (3), ya que allí aunque hay un restaurante y snacks en la planta baja, no merece la pena perder el poco tiempo del que se dispone. Durante este trayecto de una hora y media atravesamos el Parque Nacional The Burren (literalmente lugar pedregoso), con su característico paisaje kárstico para embobarse tras el cristal.

Acantilados de Moher

Acantilados de Moher

¿Qué decir de los Acantilados de Moher? Un lugar increíble, imprescindible en un viaje por todo el país y que expulsa una energía natural tremenda. El bus deja en una zona muy preparada donde se encuentra el centro del visitante con baños, tiendas y alguna exposición. Desde allí un pequeño camino llega a los diferentes miradores para apreciar los acantilados en toda su expresión. Ese día nos tocó un viento muy fuerte que no hacía más que acrecentar la sensación de grandeza.

Excursión a los Acantilados de Moher

Marta luchando contra el viento

El tiempo no da para mucho, pero si se va por libre se pueden realizar diferentes rutas de varios kilómetros por toda la costa. Merece la pena pasear todo lo que se pueda y adquirir diferentes perspectivas del lugar. Disfrutamos como enanos jugando con el viento y dejándonos llevar. En otras estaciones es posible ver fauna por los alrededores, sobresaliendo por encima los pequeños frailecillos, unas aves realmente encantadoras.

Acantilados de Moher, un viento loco

Mirador de Moher

El mirador desde el que se obtienen las mejores vistas, en el único momento de sol del que disfrutamos

De vuelta a Dublín: una cerveza para cerrar el día

El viaje de vuelta se nos hizo muy pesado, siendo un total de tres hora y media, por lo que llegamos de nuevo a Dublín a eso de las 19.15h de la tarde. ¿Y que es lo mejor que se puede hacer a esa hora? Pues claramente irnos a seguir explorando pubs y ponernos un bigote de espuma.

Nos tomamos algo en dos pubs diferentes: Mary´s Bar y P.Mac´s. El primero nos sorprendió por su decoración, ya que parece una ferretería/ultramarinos antiguo, incluso con una hamburguesería muy concurrida en su planta sótano. El segundo tenía una clientela mucho más fiestera, con un ambiente tenue dado por velas rojas en todas las mesas. Este lugar nos gustó mucho, con un ambiente increíble. En ambos sitios pagamos unos 6€ por una pinta.

Ya mejor seguimos mañana… 🙂